El Reino Unido dio marcha atrás con las detenciones de los ciudadanos europeos que intentan ingresar al país sin una visa, infringiendo las restricciones a la circulación tras el post Brexit, después de una protesta de los gobiernos de la Unión Europea (UE).

La libre circulación entre el Reino Unido y la UE finalizó el 31 de diciembre cuando expiró el período de transición posterior al Brexit y los ciudadanos de los 27 miembros de la UE, además de Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, ahora requieren una visa para trabajar si carecen de un estatus de asentado.

El ministerio del Interior del Reino Unido cambió su política después que los funcionarios de UE, expresaron su preocupación debido a los casos de ciudadanos que permanecieron en centros de detención durante siete días antes de ser deportados.

Según la nueva disposición a los inmigrantes ahora se les debe permitir la libertad bajo fianza mientras esperan ser deportados a sus países de origen en el caso de que no puedan volver el mismo día.

Un funcionario del Ministerio del Interior indicó al diario Financial Times, que la guía había cambiado, pero advirtió que los ciudadanos europeos tienen que cumplir con las nuevas reglas posteriores al Brexit.

“Ahora que la libertad de movimiento ha terminado, las personas de toda la UE pueden seguir visitando el Reino Unido, pero aquellos que vengan a trabajar o estudiar deben cumplir con nuestros requisitos de entrada y les instamos a que lo comprueben antes de viajar", alertó.

Los ciudadanos europeos fueron deportados y encerrados en centros de detención británicos, antes de ser deportados, por intentar ingresar al país sin una visa de trabajo o estatus de residente.

Algunos inmigrantes fueron retenidos durante días sin sus teléfonos y a veces, sin derechos de visita debido a las restricciones por la pandemia.

Muchas detecciones se debieron a errores administrativos, mientras que otros eran jóvenes que no habían entendido los cambios en las reglas después del Brexit.

Entre el caso de Marta Lo Martire, una joven italiana de 24 años, que estuvo detenida en una cárcel de Colnbrook durante la noche del 17 de abril después de llegar a visitar a su primo, Giuseppe Pichierri, un biólogo del Hospital Kingston de Londres.

Graduada en la Academia de Bellas Artes de Verona, la joven contó a los medios británicos que hace unas semanas fue detenida por las autoridades fronterizas británicas en el aeropuerto de Heathrow y trasladada en plena noche al cercano "Centro de Expulsión de Inmigrantes de Colnbrook" y deportada con un vuelo a Milán al día siguiente.

"No le encontraba sentido. No había hecho nada malo. Pensé que tenía la documentación correcta. En cambio, me encontré rodeada de muros con alambre de púas, ventanas con barrotes, enormes puertas de seguridad. Fue un shock. Una vez dentro, rompí a llorar; era inconcebible para mí. Me dijeron: No te preocupes, estás a salvo. Pero yo decía: ¿Cómo voy a estar segura en un sitio así?".

También fue el caso de otra joven española, de Valencia, que vivió una pesadilla durante dos semanas.

Se trata de María de 25 años, que no dio su verdadero nombre a los medios británicos, quien pensaba que era libre de explorar el mercado laboral al menos hasta octubre, especialmente porque había vivido y trabajado en el Reino Unido antes.

María contó que cuando los oficiales de inmigración en Gatwick dijeron que la expulsarían, ella se ofreció a pagar un vuelo de vuelta el mismo día, pero en cambio fue enviada a un centro de detención, donde pasó tres días con mucha angustia y dijo que aún continúa en estado de shock.

También fueron detenidos ciudadanos provenientes de Portugal, Italia, Francia, Bulgaria y Grecia en un aeropuerto o centro de detención del Reino Unido.

El secretario de Estado para las Comunidades Portuguesas confirmó a los medios británicos que recientemente se impidió que dos ciudadanos portugueses ingresaran al Reino Unido por falta de visa de trabajo, uno de los cuales fue detenido temporalmente. (Télam)