A 11 días del asesinato del presidente Jovenel Moise, miles de personas vestidas de blanco marcharon hoy por las calles de Port de Paix y Trou du Nord, en el norte de Haití, para homenajearlo, mientras el Gobierno organiza los funerales nacionales para la semana próxima.

"No es justo lo que sucedió, queremos respuestas. Nadie puede venir a nuestra tierra y matar al presidente", dijo una de las manifestantes ataviada con flores y un cartel con la imagen del mandatario, en referencia al comando de mercenarios, en su mayoría exmilitares colombianos, que irrumpió en la residencia presidencial la madrugada del 7 de julio y acribilló a Moise.

En Port de Paix, los simpatizantes del asesinado presidente recorrieron el boulevard Trois Rivières, recientemente remodelado para los carnavales nacionales de febrero, y donde Moïse pronunció uno de sus últimos discursos públicos, en el cual denunció que sectores ricos debían millones de dólares al Estado, según informó la agencia de noticias Sputnik.

Las muestras de solidaridad con el polémico mandatario se multiplicaron de manera cauta en los últimos días, mientras el país parece empezar a recuperar su ritmo habitual, en medio de una investigación sin asesinos intelectuales identificados y de una pulseada de poder en la que aún no se define quién conducirá la nación.

Frente al Palacio Nacional, en la capital, decenas de manifestantes colocaron hoy una ofrenda floral y una gigantografía con la imagen de un Moise, que llora.

También en la entrada de Pelerin 5, que da acceso a la residencia presidencial, un grupo de personas en motos se reunieron con flores y mensajes alegóricos.

En cada manifestación, el pedido es el mismo: Justicia.

La Policía mantiene bajo custodia a 23 presuntos implicados, en su mayoría exmilitares colombianos y anunció medidas cautelares contra 24 agentes encargados de la seguridad presidencial en el momento del magnicidio.

Cinco de los jefes de seguridad del mandatario están en aislamiento, mientras una comisión de la Policía colombiana colabora en la investigación y ya ha revelado vínculos entre el comando de mercenarios, una empresa de Miami dirigida por un venezolano y un posible informante de la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA.

(Télam)