El presidente Andrés López Obrador anunció hoy que México fortalecerá su política contra la migración irregular en su frontera sur con especial foco en los menores de edad e instalando refugios para albergarlos, mientras aumenta el número de niños no acompañados que viaja por la región hasta Estados Unidos.

En paralelo, la ONU apuntó a los países de origen de la mayoría de los migrantes y refugiados -Honduras, El Salvador y Guatemala- y advirtió que unas 10 millones de personas precisan asistencia urgente, por lo que reclamó más donaciones para esa región conocida como Triángulo Norte, así como soluciones a largo plazo para atender las causas de la crisis humanitaria.

"Hemos tomado la decisión de reforzar las acciones en la frontera sur, es mejor prevenir en la frontera sur, darle atención a los niños", dijo el mandatario mexicano durante su habitual conferencia de prensa matinal, citado por la agencia de noticias AFP.

López Obrador sostuvo que el creciente arribo de menores de edad "es lo más preocupante" y representa "una situación delicada" ya que muchos de ellos son víctimas de traficantes de personas.

El plan mexicano, que incluye la participación de las fuerzas armadas y de los ministerios de Relaciones Exteriores, Salud, Bienestar, Medio Ambiente, entre otros, contempla el establecimiento de albergues para menores en la frontera sur del país, lindante con Centroamérica.

Medios locales reportaron que se prevé instalar 17 refugios en esa zona de México, según declaraciones del jefe del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, aunque la cifra no fue confirmada por el mandatario.

López Obrador precisó, sin embargo, que los albergues no se restringirán solo a dicha región.

"Entre más podamos contener en el sur, mejor, sin dejar de atender otros puestos migratorios y tener también refugios y albergues para migrantes y para niños en todos lados, pero de sur a norte", afirmó.

El mandatario agregó que el presupuesto para el plan se definirá la semana próxima, pero que no tendrá un tope.

"No hay límite porque es un asunto humanitario (...), el derecho a la vida siempre es una prioridad", explicó.

Las nuevas políticas y las promesas migratorias del gobierno del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, disparó el número de migrantes que intentan entrar al país de manera irregular, mayoritariamente centroamericanos que deben cruzar primero el territorio mexicano.

Convencidos de que Biden les ofrecerá un trato "más humano" tras las draconianas políticas del expresidente Donald Trump, cientos de miles se lanzaron hacia la frontera, entre ellos muchos niños.

Este aumento ya tuvo su contracara en Estados Unidos.

Las detenciones de inmigrantes sin papeles se dispararon 71% en marzo y llegaron a 172.300, mientras el número de menores no acompañados se duplicó hasta casi 19.000, según cifras oficiales de ese país.

Para el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Mark Lowcok, cientos de miles de centroamericanos siguen intentando migrar porque a la violencia crónica, la creciente inseguridad alimentaria y los efectos del cambio climático en sus países se sumó ahora el impacto de la pandemia y las consecuencias de los recientes huracanes Iota y Eta.

"Hoy estimamos que 10 millones de personas -el 30% de la población total en los tres países- necesita ayuda humanitaria", alertó en una reunión virtual de la organización multilateral, citada por AFP.

"Solo en la región centroamericana, el número de personas que avanzan literalmente hacia la hambruna se ha cuadriplicado de dos a ocho millones", señaló, por su lado, David Beasley, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos explde la ONU, en la misma reunión.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, indicó que según las proyecciones actuales "millones de familias simplemente no podrán alimentarse" este año en los tres países. "Eso es una crisis humanitaria", subrayó.

(Télam)