Para Lucio Oliver Costilla, doctor, investigador y profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, el siglo XX marcó un giro radical en el rol del país con respecto a América Latina: pasó de ser un ejemplo de soberanía política, económica y cultural a aliado incontestable de Estados Unidos.


Télam: ¿Cuándo comienza el declive del Estado mexicano marcado por políticas nacionalistas?

Lucio Oliver Costilla: Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando empiezan a reingresar los intereses estadounidenses, las empresas transnacionales estadounidenses, que apoyan la creación del mercado interno mexicano con electrodomésticos y productos químicos pero que se empiezan a apropiar de las políticas económicas del Estado. Ahí se da un declive de esa revolución que tuvo como característica un fuerte estatismo corporativo, que desgraciadamente anuló mucho la actividad autónoma de la sociedad civil. La riqueza que había tenido México como sociedad civil con la revolución se fue perdiendo por ese Estado que corporativizó el movimiento campesino en primer lugar, que era su base de apoyo fundamental, y el movimiento obrero también. A las clases medias no las pudo corporativizar y por eso hubo un gran movimiento de lucha y resistencia contra ese Estado en el año 1968.

T: En ese momento México igual se mantenía como un referente en la región.

LOC: Fue muy fuerte el movimiento del 68 por las libertades democráticas y le permitió a México jugar un papel internacional y regional muy fuerte, plantear los intereses latinoamericanos y desarrollar una política muy importante de respeto a los derechos de las naciones. En esa doctrina se basó cuando fue el único país de América Latina que se opuso a la intervención de Estados Unidos contra la Revolución Cubana y que apoyó el derecho de Cuba a su revolución.

T: ¿Cómo fue evolucionando ese equilibrio entre el vínculo obligado con Estados Unidos por ser vecino y ese rol regional?

LOC: Ese fue un momento muy destacado de esta dependencia negociada con momentos de soberanía. Así podemos caracterizarlo. Eso se perdió a partir de 1988 cuando ingresan los grupos neoliberales al Gobierno por la vía de ese espantoso fraude que impuso el propio Gobierno. Se perdió porque la legitimidad de ellos ya dependía menos de la sociedad mexicana y más de su vínculo con Estados Unidos. Se cambió la política totalmente, se hizo una política de subordinación y sometimiento a la estrategia general de Estados Unidos en América Latina a cambio de una modernización que iba a venir y que después no vino.

T: Este momento coincide con el inicio de uno de los periodos de mayor dominación lineal de Estados Unidos sobre la región: el Consenso de Washington.

LOC: Exactamente y en México hubo en particular una concepción dentro de las élites dirigentes de Estados Unidos que entendían que sus fronteras iban más allá, hacia el sur de México y hacia el norte de Canadá. Es decir, crearon una idea de una especie de Estados Unidos ampliado.

T:¿Con el tratado de libre comercio NAFTA?

LOC: Antes del NAFTA, eso es más económico. Tuvieron una estratégica militar hemisférica regional y lograron que se creara un Plan Mérida (apoyo militar y financiero contra el narcotráfico) y que México se empezara a subordinar a las políticas de Estados Unidos. Nunca de manera absoluta porque México tiene otra historia, pero sí se logró una pérdida de la soberanía muy grande y el crecimiento de los grupos del crimen organizado favorecidos por Estados Unidos. Eso hizo (el expresidente Felipe) Calderón, creó una complicidad muy grande de los militares con los narcotraficantes y propició el crimen organizado aliándose con algunos de los grupos de narcotraficantes, sobre todo con el grupo de Sinaloa del Chapo Guzmán. El Estado mexicano entró en una situación de putrefacción y subordinación muy grande. (Télam)