El papa Francisco visitará Canadá del 24 al 29 de julio en el que será su segundo viaje internacional del año y que estará centrado en el pedido de perdón a los representantes de los pueblos indígenas Inuit, Métis y Primeras Naciones por los diversos tipos de abusos sufridos en internados gestionados por instituciones cristianas desde finales del siglo XIX hasta la década de 1980.

La visita del Papa al país norteamericano para pedir perdón a las familias sobrevivientes había sido uno de los 94 pedidos explícitos que reclamó en 2015 la Comisión para la Verdad y la Reconciliación que, con participación de representantes indígenas, instituyó el Gobierno canadiense para documentar la historia de sufrimientos en los internados cristianos.

"Hacemos un llamado al Papa para que emita una disculpa a los sobrevivientes,

sus familias y comunidades sobre el papel de la Iglesia Católica Romana en el abuso espiritual, cultural, emocional, físico y sexual de los niños First Nations, Inuit y Métis en escuelas residenciales dirigidas por católicos", reclamaba el punto 58 del documento final, con la exigencia de que la disculpa sea "hecha por el Papa en Canadá".

La elaboración del informe, en el que se describe como "genocidio cultural" al plan sistemático para eliminar las costumbres indígenas, se hizo luego de seis años de audiencias y más de 7.000 testimonios de sobrevivientes de los internados, muchos de los que se encontrarán con el Papa en Canadá.

La visita de Jorge Bergoglio se da además luego de una semana de encuentros que el Papa encabezó a fines de marzo en el Vaticano con delegaciones indígenas, primero por separado y luego en una audiencia común, durante los que ofreció "disculpas" y pidió "perdón a Dios" por lo sucedido en los institutos gestionados por organizaciones dependientes de la Iglesia católica.

"He recibido, con una gran tristeza en el corazón, los relatos de sufrimientos, privaciones, tratos discriminatorios y diversas formas de abuso sufridos por varios de ustedes, especialmente en los internados", les reconoció el Papa a los líderes indígenas al recibirlos.

El sistema de internados para niños y niñas de los Inuit, Métis y Primeras Naciones, que se convirtió en una herida abierta para esos pueblos, estuvo oficialmente vigente en Canadá desde 1883, cuando se dispuso la creación del entramado de escuelas que buscaba asimilar a los habitantes aborígenes a los usos y costumbres de la sociedad cada vez más europeizada que crecía en Canadá.

Si bien hay registros que muestran algunos centros en funcionamiento ya desde 1831, su crecimiento fue exponencial a partir de 1920, cuando la asistencia de los indígenas de 7 a 16 años se hizo obligatoria.

Desde su instauración, buena parte de los 139 internados por los que pasaron unos 150.000 niños estuvieron en manos de instituciones cristianas, al punto que el exvocero papal Federico Lombardi calculó en un artículo reciente en la revista La Civilta Cattolica que llegó a haber 50 internados manejados por congregaciones de la Iglesia.

Los internados funcionaron hasta 1996, cuando cerró la Gordon's Residential School de Punnichy, Saskatchewan, la última instalación administrada por el gobierno federal canadiense y que puso fin a más de un siglo de abusos que marcaron la historia de los tres grupos.

Los First Nations, o "Primeras Naciones", representan a los grupos que estaban presentes en el territorio antes de la llegada de los europeos y que en la actualidad agrupa a unos 634 grupos que manejan 50 lenguas.

En 2016, un censo realizado por los pueblos indígenas cifró su población total en 977.230 personas en todo el país, principalmente en el oeste.

Otro de los grupos principales son los Métis ("mestizos"), nacidos del encuentro entre los indígenas y la primera oleada de inmigración europea, que hace seis años atrás alcanzó las 587.545 personas.

El tercer pueblo, los Inuit, corresponde a los habitantes de la parte nórdica del país, casi en el Círculo Polar, al punto que muchos de sus 65.025 habitantes se reconocen también como esquimales.

Además de los abusos de todo tipo que denunciaron los sobrevivientes, en los últimos años aparecieron varias fosas comunes en territorios de los antiguos internados, con cálculos de hasta 4.000 posibles víctimas de un sistema de malas condiciones de salud e higiene, especialmente durante los brotes de tuberculosis en el país.

En particular, en junio de 2021, al conocerse la aparición de una fosa común con 215 cuerpos de niños en una de los internados, el Papa había lamentado "el triste descubrimiento aumenta aún más la conciencia de los dolores y sufrimientos del pasado", pidiendo "que las autoridades políticas y religiosas de Canadá sigan trabajando juntas con determinación para arrojar luz sobre esa triste historia y comprometerse humildemente por un camino de reconciliación y sanación".

Además de los tres pueblos reconocidos por la Constitución canadiense, el Papa se había reunido en abril en el Vaticano con una delegación de 55 nativos de la Federación Métis Manitoba, una escisión reciente de los Métis que desde el año pasado tienen autonomía del Estado en la zona del noroeste de Canadá. (Télam)