La canciller alemana Angela Merkel dio hoy un fuerte espaldarazo a su delfín conservador Armin Laschet, en franco declive según los sondeos de cara a las elecciones legislativas que tendrán lugar en cinco semanas, al participar en persona del acto de apertura de la campaña y darle su respaldo.

En la ceremonia, celebrada en Berlín, la mandataria llamó a la CDU (Unión Cristiano Demócrata) y su rama bávara, la CSU, a luchar juntas para garantizar que a su mandato le sigan más años de Gobierno de los conservadores.

Ante los vítores de los militantes, lo llamó "el futuro canciller de la República Federal de Alemania", informó la agencia de noticias Europa Press.

Merkel declaró que conoce a Laschet desde su gestión como diputado en el Parlamento de 1994 a 1998: "Lo he visto durante todos estos años como una persona y es un político para el que la "C" (de cristiano) del nombre de nuestro partido no es una letra cualquiera, sino una brújula".

La canciller agregó que para Laschet siempre había sido importante anteponer a las personas y construir puentes entre los individuos y aseguró que eso es lo que lo guía y da forma a sus acciones.

Merkel, quien deja el cargo tras cuatro mandatos, destacó que en estas elecciones por primera vez desde 1949 no se presenta un jefe de Gobierno en funciones: "Se barajan las cartas y se dan de nuevo", expresó.

Asimismo, recordó que la República Federal de Alemania ha estado gobernada por políticos de la CDU y la CSU durante 50 de sus 72 años.

El respaldo de Merkel llega en un momento delicado para Laschet y la CDU, que pierden fuerza en los sondeos y se ven amenazados tanto por los socialdemócratas del SPD como por los Verdes.

Hasta ahora, la canciller se había mantenido muy discreta en la campaña y había dejado campo abierto para su sucesor.

El mitin fue también uno de los últimos discursos electorales de la dirigente, que después de 31 años de carrera y cuatro campañas victoriosas para la cancillería todavía goza de alta popularidad en Alemania.

Este éxito quiere usarlo ahora en favor de su partido conservador, cuya ventaja frente a los rivales se estrecha semana tras semana.

La formación conservadora y su hermana bávara cuentan con una intención de voto del 22-23%, contra alrededor del 30% hace unas semanas.

La caída es vertiginosa, desde principios de año, cuando tenía un 36%, de acuerdo a las encuestas.

Los socialdemócratas del SPD les pisan los talones, liderados por el ministro de Finanzas, Olaf Scholz.

Este partido omnipresente en la política alemana desde después de la guerra está protagonizando una remontada sorpresa con 21% de intención de voto.

En cambio, el fenómeno del partido ecologista de Los Verdes parece desinflarse y ahora obtienen un 17% de la intención de voto cuando en abril, tras anunciarse su candidata Annalena Baerbock, llegaron a superar a los conservadores.

Aunque su perfil sea de líder poco carismático y pobre orador, Scholz supo construir una imagen de competencia ante los electores mientras Laschet y Baerbock multiplicaban sus errores.

Pero la mala gestión de las graves inundaciones de julio, que afectaron duramente la región que dirige Laschet, Renania del Norte-Westfalia, aceleraron su caída y el ascenso de los socialdemócratas.

Para colmo, el candidato conservador fue grabado riéndose durante las inundaciones, lo que tuvo un efecto calamitoso en un dirigente que ni siquiera generaba unanimidad en su propio partido. (Télam)