La canciller alemana, Angela Merkel, subrayó hoy que hay una "gran diferencia" entre ella y su ministro de Finanzas y aspirante a sucederla en las próximas elecciones, Olaf Scholz.

A menos de un mes de los comicios legislativos del 26 de septiembre, el candidato del partido conservador de Merkel (CDU-CSU), Armin Laschet, pierde intención de voto mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz lidera de forma inesperada las encuestas.

El panorama que anticipan las encuestas muestra que los candidatos tendrán que sentarse a negociar largo y tendido para formar Gobierno y que incluso podría reeditarse una situación parecida a la de 2017, cuando se formó una gran coalición entre democristianos y socialdemócratas, un acuerdo que llevó cinco meses alcanzar.

Sin embargo, con Merkel afuera de la contienda la situación se plantea diferente. La canciller teme que los socialdemócratas se asocien con la extrema izquierda.

"Conmigo como canciller nunca habría una coalición con Die Linke (extrema izquierda), algo que no se puede saber con Olaf Scholz", lanzó Merkel ante la prensa en Berlín después de que el político no cerrara la puerta a ese partido.

"En ese sentido, hay una gran diferencia sobre el futuro de Alemania entre él y yo", aseguró, citada por la agencia de noticias AFP.

Scholz, que a su vez es el vicecanciller de Alemania, se presenta a sí mismo como el candidato de la estabilidad y el heredero natural del legado de Merkel, a pesar de venir de partidos rivales.

Los políticos conservadores acusan a Scholz de aprovecharse de la figura de la canciller -que se despide de la política tras 16 años al frente de la Cancillería- y están seguros que que habrá un viraje a la izquierda.

"Todo el mundo sabe que Olaf Scholz quiere moverse hacia la izquierda", aseguró el ministro presidente de Baviera, Markus Soeder (de la CSU).

Ya sin Merkel, los conservadores apostaron por Armin Laschet, ministro-presidente de Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado de Alemania.

Laschet es un político discreto, pragmático y de perfil bajo, como Merkel; pero todavía no termina de encajar con los seguidores del partido. (Télam)