Dos sacerdotes jesuitas y un guía de turistas fueron asesinados en un templo de la comunidad indígena de Cerocahui, en el estado mexicano de Chihuahua, y los atacantes además se llevaron los cuerpos.

"Denunciamos el homicidio de nuestros hermanos Javier Campos Morales (...) y Joaquín César Mora Salazar", señaló hoy en un comunicado la Compañía de Jesús, que detalló que el crimen fue ayer y además de condenar el hecho exigió justicia y la recuperación de los cuerpos.

La secretaría de Seguridad federal, en tanto, señaló que el presunto agresor de los religiosos ya había sido identificado y que ahora "continúa la investigación para dar con su paradero y no permitir la impunidad".

La oficina en México del Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU condenó el crimen de estos religiosos, quienes realizaban "un importante trabajo social y pastoral" entre los indígenas de la etnia tarahumara.

"El asesinato de estos dos reconocidos sacerdotes nos recuerda la situación de violencia extrema y vulnerabilidad que enfrentan las comunidades de la Sierra Tarahumara en Chihuahua", señaló Guillermo Fernández-Maldonado, representante en México de la ONU-DH, que reclamó "medidas de protección inmediatas, efectivas y concertadas" para la zona.

En su habitual conferencia de prensa matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que su administración estaba "ahora atendiendo este asunto" y reconoció que varios municipios de la sierra de Chihuahua padecen "bastante presencia de la delincuencia organizada".

Según expertos, la sierra de Chihuahua, dominada por impresionantes cañones que atraen a turistas, es una importante ruta de paso de drogas hacia Estados Unidos, por lo que suele ser disputada por cárteles del narcotráfico.

El ataque se registró ayer cuando un guía de turistas que era perseguido por un individuo armado aparentemente intentó protegerse ingresando al templo de Cerocahui.

"Los dos jesuitas de alguna manera intervinieron para que no sucediera nada en el templo. En ese momento, el agresor dispara contra aquel que perseguía y los sacerdotes", dijo a Radio Fórmula Luis Gerardo Moro Madrid, provincial en México de la Compañía de Jesús.

Un tercer religioso, al escuchar los balazos, entró al templo y vio los cuerpos de los dos jesuitas. "El asesino le dice: 'lo siento, nos vamos a llevar los cuerpos'", añadió el religioso.

Los cadáveres fueron colocados por otros hombres armados en la parte trasera de una camioneta y cubiertos con plástico, añadió Moro Madrid.

Tras el crimen, la Compañía de Jesús reclamó la adopción de "medidas de protección para salvaguardar la vida" de los jesuitas, religiosas, laicos y de toda la comunidad de Cerocahui.

La Conferencia del Episcopado mexicano también condenó la "tragedia" y exigió "una pronta investigación", además de seguridad para los sacerdotes del país, consignó la agencia AFP.

En México, religiosos de diversas órdenes suelen actuar como defensores y mediadores entre los habitantes de sus comunidades y los sicarios del crimen organizado que operan en la zona.

Unos 30 curas fueron asesinados en la última década en el país, según la ONG Centro Católico Multimedial. (Télam)