Una vez más, las protestas no autorizadas en las principales ciudades de Rusia en reclamo de la liberación del líder opositor, Alexey Navalny, terminaron con más de 1.600 detenciones y esfuerzos de los agentes antidisturbios de bloquear las manifestaciones con camiones, vallas y cordones policiales.

Según la organización OVD-Info, dedicada a monitorear las protestas en el país, más de 1.600 personas fueron detenidas en 70 ciudades, la mayoría en Moscú: 338. La Defensoría del Pueblo por el momento solo confirmó 120 arrestos en la capital, según la agencia de noticias Sputnik.

Una de las manifestantes detenidas en Moscú es la esposa Nalvany, Yulia Navalnaya.

En un video difundido por redes y relatado por Sputnik se ve cómo policías antidisturbios la detienen cuando encabezaba la columna de manifestantes que marchaban hacia la prisión donde está su esposo en Moscú.

Navalny fue detenido a mediados de enero ni bien aterrizó en el país desde Alemania donde se recuperó de un cuadro de envenenamiento.

Desde el primer momento, el opositor acusó al Gobierno ruso de envenenarlo. Sin embargo, el presidente Vladimir Putin aseguró que cuando salió del país no tenía rastros de ningún veneno y, por lo tanto, no puede abrir una investigación en Rusia.

Según el Gobierno ruso Navalny, de 44 años, fue detenido porque durante su estancia en Alemania violó los términos de una condena en suspenso de 2014. Pero el líder opositor dice que esa fue una causa armada motivada políticamente.

En medio de este cruce de acusaciones, la presión de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) al Kremlin por este caso no para de crecer.

"Estados Unidos condena el uso persistente de tácticas brutales de Rusia contra manifestantes pacíficos y periodistas por segunda semana consecutiva y repite su llamamiento a liberar a quienes fueron detenidos, entre ellos Alexey Navalny", reclamó en Twitter el flamante secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken.

En paralelo, esta semana se espera que viaje a Moscú el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, para discutir el tema y no está claro si el bloque regional podría tomar alguna sanción antes de que eso suceda.

La semana pasada, tras otra jornada de manifestaciones opositoras no autorizadas que terminaron con más de 3.000 detenidos, el Gobierno ruso acusó abiertamente a Estados Unidos de estar fomentando las protestas y de injerencia en los asuntos internos del país.

"Detectamos una actividad muy intensa de los llamados gigantes de las tecnologías de la información estadounidenses. Se trata de plataformas de redes sociales y de videos que tanto estos días como en días anteriores divulgaron una gran cantidad de información falsa", denunció la vocera de la Cancillería, Maria Zaiarova.

Además, el Gobierno ruso acusó a las potencias occidentales de estar utilizando el tema para crear consenso alrededor de la imposición de nuevas sanciones al Kremlin, una posibilidad que las propias autoridades francesas reconocieron que aprobarían.

Hoy la Fundación para la Lucha contra la Corrupción, una ONG creada en 2011 por Navalny y calificada por las autoridades en Rusia como agente extranjero, le pidió al flamante Gobierno de Joe Biden en Estados Unidos que imponga sanciones contra 35 ciudadanos rusos, entre ellos ocho muy cercanos a Putin, según la cadena de noticias CNN.

"La carta está dirigida al presidente de Estados Unidos, el país más poderoso. (Estados Unidos) tiene un historial de imponer sanciones a las personas involucradas en la corrupción. Si alguien puede hacer algo, es Estados Unidos", explicó Vladimir Ashurkov, director ejecutivo de la ONG.

Entre los ciudadanos señalados en la carta están el multimillonario Roman Abramovich, el ministro de Salud de Rusia, Mijaíl Murashko, el presidente y el vicepresidente del banco VTB, Andrei Kostin y Denís Bortnikov; el titular de Agricultura, Dmitri Patrushev, el presidente de la corporación VEB, Igor Shuvalov, el periodista televisivo Vladimir Soloviov y el magnate Alisher Usmanov, según el canal estadounidense y el diario The Washington Post. (Télam)