Nuevos enfrentamientos en una cárcel de Ecuador, aparentemente por la decisión del gobierno de trasladar a algunos cabecillas de bandas internas, dejaron al menos ocho muertos, que según distintas fuentes podrían llegar a diez, apenas horas después de que el presidente Guillermo Lasso celebrara en sus redes el cambio de penal para algunos reos.

Los nuevos choques fueron en el Centro de Privación Provisional de Libertad El Inca, en el norte de Quito, llamado también Pichincha 1, donde en principio habría 9 muertos, según la Fiscalía, que abrió una investigación de oficio.

El Servicio de Atención a Privados de Libertad (SNAI) emitió primero un comunicado que daba cuenta también de 9 muertos, pero después corrió a 8, mientras el sitio informativo Primicias sube la cifra de víctimas a 10.

El acceso a la cárcel permanece rodeado de militares, ambulancias y camiones de bomberos, mientras todavía se realiza el “levantamiento de cuerpos”, según la Fiscalía.

El SNAI indicó que los enfrentamientos iniciaron tras el traslado de Jonathan Bermúdez, cabecilla de la banda de Los Lobos y señalado de dirigir a inicios de noviembre una matanza en la cárcel de El Inca en la que murieron cinco reos.

"Miembros de esta organización delictiva tomaron represalias violentas" por la reubicación de Bermúdez, explicó el SNAI, que dio cuenta además de que otros tres presos considerados responsables "intelectuales" de los ataques serán trasladados a La Roca, una prisión de máxima seguridad en Guayaquil, a donde más temprano fue reubicado el cabecilla de Los Lobos.

También hoy fue llevado a La Roca un reo identificado como Anchundia, cabecilla de la banda R7, a quien las autoridades señalan como el responsable de disturbios en la cárcel de Santo Domingo de los Tsáchilas.

“Les dijimos que no nos temblaría la mano", escribió temprano en su cuenta de Twitter el presidente Lasso, que agregó fotografías de reclusos con las manos atadas o en la nuca y acostados boca abajo en patios y pasillos de las prisiones.

"Que las mafias y cabecillas no se confundan: este será el mismo destino a quienes continúen con sus intentos de quebrar la paz de los ecuatorianos", advirtió el mandatario.

A comienzos de mes, y ante los sucesivos motines y choques entre bandas en los penales, el Gobierno dispuso la reubicación de unos 2.400 reclusos, lo que generó nuevos ataques y represalias de parte de organizaciones criminales ligadas al narcotráfico.

Ocho personas, entre ellas 5 policías, murieron durante los ataques ocurridos en Guayaquil con bombas a estaciones de servicio y balazos contra sede de la fuerza.

Desde febrero de 2021, en Ecuador hubo ocho masacres carcelarias, con un saldo de más de 400 reclusos muertos, muchos de ellos desmembrados e incinerados.

Para contener el impacto de la violencia del narcotráfico, Lasso declaró el estado de excepción y un toque de queda en las provincias costeras de Guayas (cuya capital es Guayaquil), Esmeraldas (fronteriza con Colombia) y Santo Domingo de los Tsáchilas.

Ecuador tiene 36 prisiones que alojan a unas 32.000 personas, aunque el número de plazas es de 30.200, según datos del SNAI.

La entidad encaró un censo en todos los penales en busca de diseñar políticas para el sector, pero no logró bajar la alta conflictividad, pese a que el Ejecutivo otorgó indultos y beneficios para descongestionar las prisiones. (Télam)