El Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) de Brasil realizó hoy una marcha contra el hambre, en medio de un escándalo por la difusión de fotos de gente hurgando entre huesos descartados por supermercados en Río de Janeiro y un pedido del Tribunal Supremo al presidente Jair Bolsonaro para que informe sobre sus políticas contra el hambre.

La protesta se realizó esta mañana en Brasilia frente a la residencia del senador Flávio Bolsonaro, uno de los hijos del presidente, y según informó la organización en sus redes sociales tiene como objetivo "denunciar el hambre y los precios altos", consignó la agencia de noticias Sputnik.

"Mientras el pueblo está haciendo cola para obtener huesos destinados a la basura, la familia Bolsonaro exhibe lujo con dinero dudoso", señala un comunicado del movimiento, uno de los principales en la izquierda brasileña.

Los manifestantes hicieron referencias al elevado costo de la casa del senador (seis millones de reales, más de 1,1 millones de dólares) y al origen dudoso del dinero con el que fue adquirida, ya que el hijo del presidente está siendo investigado por desvío de fondos públicos.

Los integrantes del MTST portaron banderas de Brasil con la palabra "Hambre" y recordaron que más de 19 millones de brasileños están en situación se inseguridad alimentaria grave, según varios informes.

La protesta sigue la estela de la manifestación realizada el pasado 23 de septiembre, cuando decenas de activistas ocuparon el edificio de la Bolsa en São Paulo también para protestar contra el hambre, el desempleo y la inflación.

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Se produce un día después de que el diario Extra, de Rio de Janeiro, publicara impactantes fotos y videos de personas hurgando entre montones de carne y hueso descartadas por supermercados, cuyo destino era la basura, en busca de alimento.

Entre las imágenes sobresale un video de camioneros que paran en una esquina del barrio de Gloria, en la zona sur de Río, que antes de llevar ese descarte de huesos y grasa a los centros de reciclaje para que sin ningún tipo de control higiénico ni refrigeración, las personas los tomen como si fueran alimentos.

"Yo aprovecho para usar la grasa como aceite, que está muy caro", dice una de las personas de la fila.

Organizaciones No Gubernamentales de Río de Janeiro informaron que sus comedores no dan abasto para paliar el hambre en el país.

Tras la difusión de las imágenes, un juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil obligó al Gobierno de Bolsonaro a proveer informaciones sobre sus políticas en el área.

El juez Antonio Dias Toffoli acató un pedido de la Orden de Abogados de Brasil para determinar los planes del Gobierno federal frente al hambre y dio diez días de plazo a la Abogacía del Gobierno para responder, según informo el diario económico Valor. (Télam)