Algunos problemas con máquinas de votación y una marcada abstención en los comicios legislativos de hoy aumentaron la presión sobre las autoridades electorales de Arizona, que buscaban asegurar a los votantes la fiabilidad del sistema electoral, puesta en duda por dos años de teorías conspirativas.

Las tensiones crecieron en las últimas semanas en Arizona, donde candidatos del Partido Republicano insisten en desconocer el resultado de las presidenciales de 2020, en las que el demócrata Joe Biden derrotó a Donald Trump.

El magnate hizo su aporte con un mensaje en su plataforma Truth Social: “¿Está pasando lo mismo con el fraude electoral que sucedió en 2020?”, se preguntó para alimentar sus insistentes denuncias.

Los estadounidenses fueron hoy a las urnas para las elecciones de medio mandato, en las que se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado y se eligen varios gobernadores y cargos locales.

La compulsa suele ser, además, un referendo de hecho sobre la gestión presidencial.

En Georgia, donde se extremó la pelea por el Senado, hubo problemas de recepción de papeletas, y en Texas hubo largas colas por los inconvenientes en algunas máquinas de votación.

Y en el condado de Maricopa -que incluye a Phoenix, la quinta ciudad del país en número de habitantes- una quinta parte de las máquinas dejó de funcionar.

Maricopa fue en 2020 el epicentro del cuestionamiento del resultado electoral liderado por Trump tras perder su apuesta por la reelección.

"Tenemos cerca de 20% de los centros con incidentes en el tabulador", dijo el jefe de la junta de supervisores, Bill Gates, quien aclaró que eso no afectaba la confiabilidad del proceso. Por la tarde, el departamento electoral anunció en Twitter que habían resuelto los incidentes.

El presidente Joe Biden ganó en Arizona en 2020 por una ajustada diferencia de 10.000 votos, y Maricopa fue clave en su victoria.

Pero en la región rural del estado, que en el pasado votó a los republicanos, su triunfo fue puesto en duda y desató teorías conspirativas de fraude.

En base a las reiteradas denuncias de Trump, los candidatos republicanos a gobernador y al Senado insisten en las teorías de fraude.

El sistema de Estados Unidos permite la votación anticipada, por lo que pueden depositarse las papeletas en las urnas semanas antes de la jornada electoral o enviarlas por correo.

En Arizona, personas enmascaradas, algunas con armas, rondaron estas urnas durante varios días con el argumento de que vigilaban que las cajas no fueran rellenadas con papeletas, una situación que algunos votantes consideraron intimidante. Un juez les ordenó que se alejen de los colegios electorales.

Las autoridades locales intensificaron sus esfuerzos para dar garantías a los votantes, con reuniones periódicas e invitaciones a la ciudadanía para inspeccionar el sistema electoral por cuenta propia, pero algunos republicanos usaron los incidentes aislados para volver a denunciar fraude.

La candidata a la gobernación apoyada por Trump, Kari Lake, reconoció que no tuvo problemas para votar, pero criticó los incidentes y hasta sugirió que podían ser deliberados.

"Esto es incompetencia. Espero que no sea malintencionado, pero lo vamos a resolver, vamos a ganar", dijo.

Trump recurrió a su red Truth Social también para reportar lo que estaba ocurriendo en el condado: "Están llegando informes de Arizona de que las máquinas de votación no funcionan de forma adecuada en áreas predominantemente republicanas/conservadoras", escribió.

"¿Esto puede ser verdad justo cuando la gran mayoría de los republicanos esperó para votar hoy? ¿Otra vez? ¡La gente no se quedará callada!!!", agregó.

En Georgia, donde el gobernador demócrata Raphael Warnock pelea la reelección contra el exjugador de fútbol americano Herschel Walker -respaldado por Trump-, las autoridades de un condado informaron que hubo un incidente con la distribución de algunas boletas.

Algunos de los más de mil votantes afectados decidieron ejercer su derecho a través de otro método y otros tendrán todavía tiempo para enviar las papeletas antes de que las urnas cierren.

En Texas, en el condado de Harris -el tercero más poblado de Estados Unidos-, los votantes encontraron puertas cerradas, largas filas y algunas máquinas sin funcionar en varios centros de votación, informó el diario Washington Post.

La organización independiente Vote.org dijo que los incidentes aislados no afectarían los resultados, aunque reseñó que tenía "reportes de varios estados de máquinas que no funcionan", según dijo la directora ejecutiva Andrea Hailey. (Télam)