La invasión rusa a Ucrania y la urgencia por una salida que detenga la guerra, las políticas contra el narcotráfico y sus consecuencias sobre todo en América Latina y, esencialmente, la necesidad de que Gobierno y oposición de Venezuela se sienten a negociar fueron los ejes del Foro de París sobre la Paz.

El anfitrión Emmanuel Macron, y sus pares de Colombia y Argentina, Gustavo Petro y Alberto Fernández, respectivamente, desgranaron en el Palais Brogniart (sede de la Bolsa de París) y ante representantes de Estados, organizaciones internacionales, empresas, bancos de desarrollo, fundaciones y ONG sus miradas sobre conflictos en distintas regiones.

Quizás por la intención de Macron de aparecer en un rol de impulsor del diálogo y por el interés concreto que Colombia y Argentina tienen en la cuestión, Venezuela se llevó buena parte de la atención y la impresión de que hay margen para revivir las conversaciones entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, frizadas desde octubre del año pasado.

Más allá de las exposiciones, Macron, Fernández y Petro se reunieron cerca de una hora con el titular de la Asamblea Nacional venezolana, el chavista Jorge Rodríguez, y el negociador opositor Gerardo Blyde.

Los mandatarios "expresaron su pleno apoyo a la reanudación del proceso de negociación entre venezolanos, como la única vía que permite resolver una profunda crisis que ha llevado a millones de venezolanos a abandonar su país", según una declaración conjunta.

El texto destaca que los tres jefes de Estado “alentaron a los negociadores a continuar sus esfuerzos para alcanzar acuerdos en los ámbitos humanitario y político, con base en el Memorando de Entendimiento firmado en México".

Prometieron, además, "apoyar tanto como sea necesario dicho proceso" y respaldaron la tarea de Noruega como país facilitador del proceso.

El oficialismo y la oposición emprendieron negociaciones en México en agosto de 2021 tras fallidas iniciativas en 2018 en República Dominicana y 2019 en Barbados.

Pero Maduro congeló esas conversaciones dos meses después por la extradición a Estados Unidos del empresario Alex Saab, próximo al Gobierno, enjuiciado por lavado de dinero.

"Estamos en avances, vamos bien. Pensamos que este evento ha permitido ayudar y acompañar a ese esfuerzo de reanudación del diálogo", aseguró Jorge Rodríguez a la agencia AFP.

Y Blyde resaltó que “hay disposición de ambas partes” para volver a la mesa de discusión. “Ojalá podamos brindarles pronto buenas noticias", agregó.

Sobre el tema, Petro explicó que propuso una desescalada de la conflictividad política, en términos de "una amnistía general, de un desbloqueo de la economía o de unos comicios”.

"Un acuerdo en México tiene que ver con garantías para todos los que participen en las elecciones en 2024", de forma que la expresión en los comicios sea "del pueblo venezolano", señaló.

Y subrayó que “el desbloqueo a la economía venezolana sea parte de una medida humanitaria en favor de millones de personas”.

A la hora de la exposición ante el Foro, sin embargo, Alberto Fernández usó buena parte de su tiempo para hablar de la guerra en Ucrania y Petro para insistir en la necesidad de un nuevo enfoque en materia de drogas y narcotráfico.

"Si alguien piensa que la guerra es un conflicto entre rusos y ucranianos se equivoca", dijo el mandatario argentino, que advirtió que “aquí en el Norte vuelan misiles pero en el Sur se desarrolla el hambre".

Fernández denunció también "la indecencia, después de la pandemia que hemos vivido, de que algunos maten a otros por disputas territoriales".

El argentino recordó que la guerra en Ucrania ha acarreado este año para su país pérdidas por 5.000 millones de dólares, "que debemos gastar en mayores precios del gas, mayores precios de fertilizantes".

A su turno, Petro abogó por un cambio en la política mundial de drogas para prevenir los conflictos en América Latina, especialmente en Colombia y Venezuela, tras reiterar su posición acerca de que la guerra contra los estupefacientes impuesta en los últimos 20 años fracasó, y sólo dejó "un reguero de sangre" en América Latina.

El jefe del Palacio de Nariño aseguró que "dos decisiones mundiales" condenaron a su región "a ser un lugar de muerte, de fosas comunes, de cementerios, de desangre, de destrucción".

"La región más violenta del mundo hoy no es Ucrania, no es el Medio Oriente, no es Irak, no es Libia; la región más violenta del mundo está en América", aseguró el mandatario, en referencia a las "rutas clandestinizadas del transporte de la cocaína", reprodujo la agencia de noticias AFP.

Y fue aún más gráfico: "Ciudad y país por donde pasa (la droga) va dejando un reguero de sangre que se cuenta por centenares de miles".

Para Petro,"la guerra contra las drogas ha fracasado y no ha traído sino muerte, y una muerte mayor que las guerras en el siglo XXI".

El Foro de París reúne desde 2018 a jefes de Estado, representantes de organizaciones internacionales o de la sociedad civil internacional, ministros, empresarios y figuras comprometidas con las temáticas sociales y civiles.

En esta edición –que terminará mañana- fueron presentados unos 60 proyectos, que se sumarán a los 400 ya seleccionados en ediciones precedentes. (Télam)