El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, candidato favorito para las elecciones del 2 de octubre, se declaró hoy “seguro” de haber llegado a donde llegó “por la mano de Dios guiando” su accionar y se pronunció a favor de un Estado que garantice la existencia de todas las corrientes religiosas, al encabezar un encuentro con la comunidad evangélica.

“He aprendido que el Estado no debe tener religión, no debe tener iglesia; debe garantizar, sí, el funcionamiento de las iglesias”, afirmó el candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), que parte como favorito para los comicios, en San Gonzalo, municipio de Río de Janeiro.

El encuentro de Lula con la comunidad evangélica estaba pensado, en principio, para unos 2.000 asistentes, aunque los organizadores dijeron luego que hubo cerca de 8.000 personas.

“Hoy me reuní con evangélicos en San Gonzalo para discutir los problemas reales de Brasil. Agradezco la oportunidad de escuchar y conversar con tantos hombres, mujeres y jóvenes dispuestos a construir un país mejor, con más amor, respeto y cuidado”, escribió después el expresidente en su cuenta de la red Twitter.

Además, publicó dos fotos, en una de las cuales aparece rezando y en otra de la mano de una joven que habla al micrófono, mientras se ve el microestadio repleto de fondo.

El acto constituyó todo un gesto hacia la numerosa y poderosa comunidad evangélica, usualmente favorable al presidente Jair Bolsonaro, que aspira a la reelección.

“Un ser humano normal miente, pero resulta inaceptable que un pastor hable en nombre de Dios y mienta. Nadie debe usar el nombre de Dios en vano”, remarcó Lula, según la agencia Prensa Latina y la cadena Telesur.

Lula evitó cuestiones controversiales para el sector, pero sí desmintió lo que llamó “fake news”, como la versión de que podría decidir el cierre de iglesias si retorna al poder.

En clima de culto, el escenario del evento hasta tuvo una lectura evangélica y una representante subió al estrado y leyó un pasaje bíblico.

La página oficial del PT asegura que mientras el partido fue gobierno, entre 2003 y 2016, la cantidad de evangélicos en el país creció 129 por ciento, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) y del Instituto Datafolha.

Además, reseña que en diciembre de 2003, Lula sancionó la ley que permitió que los santuarios y asociaciones religiosas pasaran a tener personería jurídica, para que dejaran de ser clasificadas como simples entidades de clase, como los clubes de fútbol y otras organizaciones no religiosas.

En septiembre de 2009, además, el entonces presidente firmó la ley que creó el Día Nacional de la Marcha para Jesús, y en septiembre de 2010 la que instituyó el 30 de noviembre como Día Nacional del Evangélico.

En el Congreso, los evangélicos constituyen un bloque poderoso, al tener 112 diputados sobre un total de 513.

"Si hay un brasileño que no necesita probar que cree en Dios, ese brasileño soy yo. No habría llegado donde llegué si no fuese la mano de Dios guiando mis pasos", remarcó Lula, que se mostró seguro de que “desde allí arriba”, Dios le pedirá que “cuide de este pueblo".

El evento fue denominado “Evangélicos con Lula y Alckmin” y se desarrolló en el Centro Cultural Seven Music, con la presencia de unos 2.000 pastores y 6.000 fieles.

El de hoy fue el segundo acto de campaña en el estado de Río de Janeiro. (Télam)