El presidente electo de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, instó hoy en Portugal a sus compatriotas inmigrantes a que regresen "pronto" a su país, donde aseguró que serán recibidos "con los brazos abiertos".

"A veces me pone triste cuando veo a brasileños y brasileñas viviendo en otros países porque no consiguieron encontrar oportunidades para estudiar o trabajar en su país", dijo Lula, según declaraciones reproducidas por la prensa lusa.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) apuntó además que una de las cosas que le dan orgullo de cuando era presidente es que, especialmente en 2007 y 2008, "volvió mucha gente que estaba fuera de Brasil (...) porque había oportunidades de trabajo y porque la gente se sentía bien".

"Espero que comiencen a regresar a Brasil", manifestó. "Pronto, pronto, el país estará con los brazos abiertos para recibirlos", aseguró.

Lula se reunió hoy en el Instituto Universitario de Lisboa con 200 representantes de inmigrantes brasileños en Portugal, a quienes agradeció por el voto por "mayoría abrumadora" en las elecciones, en las que se impuso en el balotaje al actual mandatario, Jair Bolsonaro.

El presidente electo, que asumirá el cargo el 1 de enero, comenzó ayer una visita de dos días a Portugal con la que busca recomponer la relación bilateral tras el mandato de Bolsonaro.

La visita demuestra que "Brasil volvió al mundo político", dijo Lula ante la prensa tras reunirse ayer con el primer ministro portugués, el socialista António Costa. "Trabajaremos para construir una política de diálogo y alianzas internacionales, atraer inversiones y generar empleos", escribió luego el líder de izquierda brasileño en Twitter.

El viernes también había mantenido un encuentro en Lisboa con el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, y con el mandatario de Mozambique, Filipe Nyusi.

Esta semana Lula estuvo también en el balneario egipcio de Sharm el Sheij para asistir a la COP27, donde propuso organizar la 30° conferencia del clima de la ONU en 2025 en la Amazonia brasileña y prometió librar una "lucha muy fuerte" contra la deforestación en esa región, considerada el pulmón del planeta.

En una reunión con ONG y representantes de la sociedad civil brasileña, se comprometió a reconstruir Brasil y lamentó que el país esté "peor que en 2003", cuando llegó al poder por primera vez.

Lula, de 77 años, prometió enérgicamente retomar la agenda social de sus dos primeros mandatos (2003-2010), que sacaron de la pobreza a 30 millones de personas.

Además, se comprometió a combatir la desnutrición en Brasil, que en 2021 reapareció en el llamado "mapa del hambre" de la ONU, con el dato de que el 28,9% de la población del país de 213 millones de habitantes padece "inseguridad alimentaria moderada o severa".

El gigante sudamericano había sido eliminado de ese registro en 2014, tras la bonanza económica y las políticas sociales de Lula y su sucesora Dilma Rousseff. (Télam)