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El presidente de Brasil, Luis Inácio “Lula” Da Silva, decretó anoche la intervención federal de Brasilia para que actúen fuerzas de seguridad y militares hasta el próximo 31 de enero. El decreto implica que las fuerzas federales “pueden actuar” para preservar la seguridad en Brasilia.

“Quien haya hecho esto será encontrado y castigado. La democracia garantiza el derecho a la libre expresión, pero también exige que las personas respeten las instituciones. No hay precedente en la historia del país de lo que hicieron hoy. Por eso deben ser castigados”, expresó.

Lula se manifestó de ese modo luego que centenares de militantes radicalizados, presuntamente seguidores del expresidente Jair Bolsonaro, tomaran las sedes de los poderes judicial, legislativo y ejecutivo (El Planalto), donde causaron destrozos. El presidente visitó anoche las sedes gubernativas para evaluar los destrozos.

El Congreso brasileño analizará hoy el decreto presidencial en una sesión extraordinaria a la que convocó el presidente del cuerpo, Rodrigo Pacheco. Según la Constitución del país vecino, el Poder Legislativo debe aprobar el estado de intervención federal.

Por su parte, el juez Alexandre de Moraes, integrante del Supremo Tribunal Federal (STF), equivalente a la Corte Suprema, apartó de su cargo al gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, por un lapso de noventa días, mientras se investigan los hechos ocurridos ayer.

Un grupo de legisladores comenzó a recabar apoyos para la creación de una comisión parlamentaria que investigue la eventual responsabilidad de Bolsonaro en los disturbios. El expresidente negó tener vinculación con esos hechos.

(NA / Télam)