El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva aseguró hoy en Madrid que la extrema derecha se ha fortalecido en varios países, pero que confía en que el mandatario ultraconservador Jair Bolsonaro será derrotado en las elecciones de 2022 en Brasil, en las que se espera que Lula sea candidato.

"Estoy viendo a la derecha crecer. Vine ahora de Francia, y ya no es solo (Marine) Le Pen que es de extrema derecha, hay más extrema derecha que ella", enfatizó el exmandatario brasileño (2003-2010) durante su primer acto en España en el marco de una gira por Europa.

Como ejemplo del resurgimiento de la extrema derecha también mencionó a Chile, donde el abogado José Antonio Kast, admirador de la dictadura de Augusto Pinochet y en sintonía con líderes como Bolsonaro y el expresidente estadounidense Donald Trump, llega como uno de los favoritos a las elecciones presidenciales del domingo próximo.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, de 76 años, llegó a Madrid después de pasar por Alemania, donde se reunió con el probable futuro canciller Olaf Scholz, Bélgica y Francia, donde ayer fue recibido por el presidente Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo, la sede de la Presidencia francesa.

Favorito de momento en los sondeos, Lula dijo el mes pasado que definirá a inicios del próximo año si lanza su candidatura a las presidenciales de octubre de 2022, que lo enfrentarían a Bolsonaro en un clima de fuerte polarización en el gigante sudamericano.

Sin nombrarlo directamente, el líder de izquierda se refirió a su potencial rival durante su conferencia sobre la recuperación regional poscovid en la Casa de América de Madrid, donde estuvo acompañado, entre otros, por el expresidente de Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quien alentó una posible candidatura de Lula.

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"Después de la Constituyente del 88, después de hacer la apertura política, y elegir presidente, jamás imaginé que tendríamos a una figura tan grotesca, un ogro, como aquel ciudadano", aseguró Lula, en referencia a Bolsonaro.

"Él no piensa en nada, no articula nada, a no ser la maldad", siguió y agregó: "Jamás ha visitado a una persona con Covid o una familia. Jamás. Lo que le gusta es ir en moto, y el pueblo brasileño le va a dar una moto para que desaparezca. Para que elija una carretera sin fin, para que se restablezca la democracia en el país".

Para el exmandatario, el "mayor aliento" es "la seguridad de que la construcción de otro mundo es perfectamente posible" y reconoció como ejemplo la creación de la Unión Europea (UE), que tildó de "un patrimonio democrático de la Humanidad".

En la misma línea, Zapatero defendió la necesidad de "caminar hacia una gobernanza mundial" y agregó: "no tenemos Estado global y, sin embargo, hay una sociedad global", informó la agencia de noticias Europa Press.

El exlíder español confió en que "el resurgir de Lula va a ser el resurgir de Brasil", al tiempo que expresó que describió al exmandatario brasileño como "el más querido, el más respetado y el líder político que más ha luchado a favor de los pobres en los últimos 50 años en el mundo".

Según Zapatero, una eventual vuelta de Lula a la Presidencia brasileña servirá para "renovar las fundadas, legítimas y necesarias esperanzas" y pronosticó que, con su liderazgo, "Latinoamérica va a entrar nuevamente en una etapa de progreso e integración necesaria".

De Latinoamérica dependerá "ser capaz de construir, y siempre con grandes consensos, una integración y una unidad", ante "la evidente agonía de la Organización de Estados Americanos (OEA)", y desde Europa y España, toca "escuchar a Latinoamérica", aseguró.

Según anunció el equipo de Lula, el exmandatario debe reunirse mañana con el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, como acto central de su agenda en Madrid, donde también se verá con líderes sindicales y de entidades progresistas.

Lula puede optar de nuevo por competir el próximo año para dirigir la mayor economía latinoamericana tras haber recuperado en marzo último sus derechos políticos al anularse las condenas por corrupción dictadas en su contra, una de las cuales lo llevó a la cárcel durante casi 18 meses, entre 2018 y 2019. (Télam)