Los talibanes conquistaron en las últimas horas dos ciudades fronterizas de la provincia noroeste de Herat, en un nuevo golpe a las aspiraciones del Gobierno afgano de consolidar la estabilidad del país en medio de la retirada definitiva de las tropas de Estados Unidos y la OTAN tras 20 años de guerra.

Las actividades aduaneras se detuvieron en el enclave fronterizo de Islam Qala después de que un grupo talibán tomara el control del lugar, informó el jefe interino del Departamento de Aduanas de Herat, Ahmad Naseri, citado por la cadena de noticias Tolo News.

Los propios grupos armados fueron los que anunciaron la toma de Islam Qala y de Torghundi, en la frontera con Irán y Turkmenistán respectivamente, con videos difundidos en redes sociales en los que se muestran conversando con las fuerzas fronterizas iraníes.

Además, fuentes provinciales aseguraron a Tolo News que todos los funcionarios de aduanas de Islam Qala, así como un gran número de fuerzas de seguridad estacionadas allí cruzaron la frontera con Irán tras la llegada de los talibanes a la zona.

La toma de Islam Qala es particularmente contraproducente para las autoridades afganas al tratarse de una de las más importantes del país, que aporta unos 20 millones de dólares a las arcas del Gobierno a través de sus actividades comerciales.

Ambas ciudades se encuentran en la provincia de Herat, en el noroeste del país, donde el excombatiente y ahora alto responsable del partido islamista Jamiat e Islami, Mohammad Ismail Khan, ha movilizado a cientos de civiles para levantarse en armas contra los insurgentes.

Khan ordenó la movilización civil para "reorganizar los frentes de guerra" y "salvar Herat de aquellos que tienen la orden de saquearla".

Durante las últimas 24 horas, los insurgentes capturaron otros ocho distritos de la provincia: Karj, Kohsan, Gulran, Kashk e Kohna, Robat Sangi, Shindand, Adraskam y Pashtun Zarghoon, informó la agencia de noticias Europa Press.

El Gobierno afgano, sin embargo, restó importancia a los avances talibanes, al señalar que tienen escaso valor estratégico, pero la conquista de numerosos pasos fronterizos y de áreas ricas en minerales puede llenar de importantes ingresos las arcas del movimiento islamista radical.

Ayer, en una rueda de prensa en Moscú, una delegación talibán afirmó controlar un 85% del territorio afgano y 250 de sus 398 distritos, un dato que no puede ser verificado de forma independiente.

"Si controlan una proporción tan grande del territorio, ¿por qué sus líderes viven en Pakistán y no pueden venir a Afganistán?", preguntó el vocero del Ministerio de Defensa Fawad Aman, buscando desacreditar las afirmaciones del grupo extremista.

Agregó que las fuerzas gubernamentales han recuperado el control de Qual-i-Naw, capital de la provincia occidental de Badghis, que había sido asaltada por los talibanes el miércoles, aunque continúan los combates en los márgenes citadinos.

La toma de territorios, así como las informaciones cruzadas de ambos bandos, se producen en un momento en el que la tropas internacionales han anunciado la retirada de sus tropas de Afganistán, incluido Estados Unidos, tras casi 20 de conflicto.

"No enviaré a otra generación de estadounidenses a la guerra en Afganistán", dijo el presidente estadounidense Joe Biden, quien reconoció como "muy poco probable" que Kabul pueda controlar el conjunto del país. (Télam)