La Fiscalía General de Venezuela informó hoy que las víctimas fatales del naufragio de una embarcación que zarpó de la localidad de Güiria, en el norte del país, este mes ascendió a 28, lo que supone casi todos los que intentaban llegar a la isla de Trinidad.

"Hasta el momento, como ya informamos se han hallado 28 cuerpos de los cuales 26 ya han sido plenamente identificados; quedando 2 cuerpos por identificar", señaló el fiscal general, Tarek William Saab, durante una conferencia de prensa en Caracas.

El Ministerio Público, a cargo de Saab, indicó que se encuentra realizando todas las investigaciones del caso e informó que sostuvo reuniones con los representantes diplomáticos de Trinidad y Tobago en Venezuela, con el objeto de que la cooperación les permita condenar a los involucrados en el tráfico ilegal de personas, un problema que creció en los últimos años con la crisis humanitaria en el país.

Por el momento, se encuentran detenidos Luis Alí Martínez y Luis Ramón López, el primero dueño de la embarcación que naufragó y el segundo propietario de la finca desde la que zarpó de forma ilegal.

Ambos fueron imputados por la presunta comisión de tráfico ilegal de personas y asociación para delinquir, el primero en grado de autor y el segundo en grado de cooperador inmediato.

La noche del domingo 6 de diciembre un bote pesquero de nueve metros y medio, desprovisto de cabina partió de Güiria, en el estado venezolano de Sucre, con destino a la vecina Trinidad y Tobago, situada a cien kilómetros y unas cuatro horas de navegación.

El 13 de diciembre, los cuerpos de las víctimas comenzaron a llegar a suelo venezolano en avanzado estado de descomposición. Entre ellos había seis niños.

Trinidad y Tobago se ha convertido en uno de los puntos a los que miles de venezolanos han migrado por su cercanía con el noreste de Venezuela, lo que lo hace más económico, y por su usual conexión comercial que les permite tener en común algunas costumbres.

El Gobierno de la isla ha asegurado que muchos venezolanos acceden de forma ilegal a sus costas, reiteró que sus fronteras están cerradas y se niega a aceptar los llamados de la ONU que le piden no regresar a los migrantes en botes porque ponen en riesgo su vida. (Télam)