(Por Iván Gajardo Millas).- El resultado de la primera vuelta presidencial chilena, con la sorpresiva primera minoría del candidato de la ultraderecha José Antonio Kast apenas un año después de que los resultados del plebiscito constitucional mostraran una derecha que parecía agónica, disparó una serie de preguntas sobre la evolución de ese sector, sus cambios internos, sus desplazamientos y la composición de su voto.

La francesa Stéphanie Alenda, analista, doctora en Sociología por la Universidad de Lille y magister en estudios latinoamericanos, analizó en charla telefónica con Télam estos resultados y adelantó que no todos los votantes de Kast son de ultraderecha o pinochetistas.

- Télam: ¿Chile vira a la ultraderecha o se trata de sectores que ya existían y no encontraban cauces electorales?

- Stéphanie Alenda: Los electores de Kast distan mucho de ser todos de ultraderecha o pinochetistas, una noción además muy ambigua que remite a menudo a la defensa del modelo instalado en dictadura y administrado de manera muy exitosa por la ex Concertación, y no tanto a aferrarse a la figura de Pinochet. Kast capta adhesiones fuertes en una derecha que siente que se cedió terreno a la izquierda en cuanto a la defensa de los valores tradicionales del sector, pero esa derecha no supera el 21,7% del rechazo al plebiscito de 2020.

- T: ¿Cómo se explica entonces el resultados?

- SA: Hasta el momento, me parece que el comando de Boric aprovechó el argumento de derrotar a la "ultraderecha" mejor que el anticomunismo o "Chilezuela" esgrimidos por la derecha. Los sondeos muestran que la sociedad no está mayormente polarizada (excepto a nivel de las élites), aunque esta elección activó esa polarización. El crecimiento de Kast responde primero a un momento que fue bien aprovechado. No es que los chilenos hayan empezado a adherir a ideas de ultraderecha. Las encuestas mostraron durante los últimos 30 años un aumento de la valoración de las libertades individuales -particularmente en el ámbito moral- y del rol del Estado para proveer derechos en pensiones, salud y educación. En base a esto, pueden aparecer paradójicos los 27,9% obtenidos por Kast. Pero para no sobredimensionar ese porcentaje, hay que tener en cuenta que votó solo un 47% de los chilenos, que la votación fue muy fragmentada y que solo dos puntos separan a Boric de Kast, lo que adelanta una segunda vuelta muy abierta.

Click to enlarge
A fallback.

- T: Los partidos tradicionales de la derecha parecen haber perdido la representación del voto de ese sector que se vio en la primera vuelta.

- SA: Una de las explicaciones de ese voto es el fracaso de la centroderecha en su proyecto de renovación. Esto tuvo como primer hito la elección entre Joaquín Lavín y Ricardo Lagos de 1999-2000 que mostró una moderación programática del sector a partir del arresto de Augusto Pinochet en Londres en 1998, en particular del partido heredero de la dictadura, la Unión Demócrata Independiente (UDI). La primera elección de Sebastián Piñera en 2010 marcó un segundo hito en esta trayectoria de moderación que se expresó más adelante a través de la creación de Evópoli en 2015, el partido más joven de Chile Vamos que buscó renovar la coalición desde el eje sociocultural, a través de un liberalismo moral que tiene al aborto libre como piedra de tope.

- T: El estallido de 2019 y el plebiscito constituyente parecían que habían borrado a la derecha del tablero político chileno. ¿Qué ocurrió entonces?

- SA: Posteriormente al estallido social volvemos a encontrar ese afán renovador a través de los candidatos a la primaria del sector y se expresa a través de dos sensibilidades principales: por un lado, un liberalismo que pretende corregir los excesos de una economía de mercado desregulada, poniendo énfasis en la necesidad de una mayor justicia social y, por otro lado, a través de un socialcristianismo que empieza a pensar el rol social del Estado. La candidatura del oficialista Sebastián Sichel recogió ambas sensibilidades, pero no logró imponerse en segunda vuelta por varias razones que tienen que ver con aspectos de su campaña, con el hecho de que no provenga del sector (fue militante de la Democracia Cristiana) y con las condiciones de la competencia. Todo este proceso de "moderación" implicó un alejamiento de lo que algunos consideran como la "verdadera identidad de la derecha", lo que motivó la renuncia de Kast a la UDI y la fundación del movimiento Acción Republicana.

- T: ¿Este "sinceramiento" contribuye al crecimiento o consolidación de la derecha?

- SA: Es esta derecha sin complejos la que sale victoriosa de las últimas elecciones tanto presidenciales como parlamentarias pues logra instalar a 15 diputados en el Parlamento, aun cuando le fue muy mal en las elecciones municipales y de gobernadores. El segundo elemento es que Kast supo capitalizar la aparición de un sentir más crítico de la ciudadanía, reflejado en las encuestas, respecto al conflicto social y a la capacidad de la convención constituyente de mejorar la situación del país.

- T: ¿Cambió el sentir ciudadano respecto al estallido social de 2019?

- SA: Las encuestas de los últimos meses reflejan en efecto una disminución del apoyo a las protestas en relación a octubre de 2019 y un aumento del rechazo a la violencia. El contexto jugó a favor de este cambio. Por un lado con la crisis migratoria en el Norte que instaló en el debate presidencial el tema de la inmigración ilegal y, por el otro, con la radicalización del conflicto en la Araucanía, donde Kast arrasó. La cuestión del orden y del respeto del Estado de derecho con la propuesta de entregar más recursos a las Fuerzas Armadas y a Carabineros ha sido un tema central en el discurso de Kast desde su primera candidatura a la Presidencia en 2017, cuando obtuvo 8% de los sufragios. El contexto económico marcado por la inflación contribuyó por último a explicar el resultado de esta primera vuelta. De hecho, Kast encontró apoyo de los grupos socioeconómicos más vulnerables.

- T: Qué perspectivas de crecimiento o consolidación de la ultraderecha observas, al margen del resultado del balotaje?

- SA: Independiente del resultado de la segunda vuelta, el Partido Republicano obtuvo 14 diputados y se convirtió en la tercera mayor fuerza del Congreso. La derecha radical creció en desmedro de (la oficialista) Chile Vamos que perdió diputados. Los resultados de esta primera vuelta muestran una reconfiguración de los bloques políticos. (Télam)