Los ecuatorianos esperan las elecciones presidenciales de mañana en medio de un "clima de apatía, desinterés y desesperación por la situación económica", afirmó a Télam el historiador, docente de la Universidad Andina Simón Bolívar de Ecuador e investigador del Instituto de Estudios Ecuatorianos Pablo Ospina.

-Telám: ¿Cuál es el clima social de cara a las elecciones?

- Pablo Ospina: Creo que todo el mundo coincide en decir en que es un clima de apatía, desinterés y desesperación por la situación económica. Ecuador es un país en el que entre un 50% y 60% de la población trabajadora vive del autoempleo, de las ventas en la calle, y eso se agravó el año pasado con el éxodo de personas provenientes de la crisis venezolana y la pandemia. Todo esto hizo que la situación de los sectores económicos más vulnerables sea todavía peor y son justamente aquellos que se descorazonan más por la política.

Pero no sólo en Ecuador, la política en todo el mundo vive una época de desconcierto y desconfianza, de falta de credibilidad en que existen realmente alternativas electorales. Hay una sensación generalizada de que los políticos son todos unos rateros, unos ladrones y unos mentirosos, y durante las crisis todo eso se acentúa.

-T: Varias encuestas cifran a los indecisos entre el 30 y 60%, mientras que el voto nulo supera el 20%. ¿Cómo explica esta resignación ante el proceso electoral?

-PO: El aumento de los indecisos en las encuestas tiene que ver con la forma en que están planteadas: la gente que no está decidida debe elegir una papeleta y ahí muchas veces se vuelcan por el voto nulo o blanco. Históricamente, el voto nulo en elecciones presidenciales raras veces supera el 8%: cuando hay una elección de mucho interés puede llegar al 5% y cuando es de poco suele estar en el 8%. Lo que puede aumentar es la abstención, gente que decida no ir por temas de seguridad u otros motivos.

Sin embargo, la impresión es que históricamente el ausentismo, aparte de la marginalidad, ha sido fruto de una gran cantidad de errores en el padrón electoral. Si bien eso se ha ido reduciendo un poco, en las circunstancias actuales es probable que el ausentismo aumente. De todas maneras, la enorme mayoría de la gente va a votar por alguna opción.

-T: Otro sondeo refleja que a más de un 66% de los encuestados le interesa "poco o nada" los comicios, ¿será entonces "el voto por el mal menor" el que prevalezca?

-PO: Siempre ha sido así, nunca ha sido de otro modo porque la gente no cree en los políticos. Cree que todos son corruptos y mentirosos. Además, tiene la experiencia de que dicen muchas cosas, prometen un montón y después todos hacen más o menos lo mismo en su propio beneficio o en el de sus amigos. También tiene que ver con el hecho de que hay un tejido social debilitado. Salvo el movimiento indígena y algunos más pequeños -como el feminista y el estudiantil-, en general hay poca organización social en Ecuador. Es un país con débiles organizaciones sociales y, por lo tanto, la participación muchas veces se limita exclusivamente al voto. Entonces, hay una actitud de votar y esperar a ver qué pasa, en lugar de votar y presionar en función de una agenda, que es lo que normalmente hacen las organizaciones cuando son grandes y politizadas. (Télam)