Los delitos de extrema derecha en Alemania se acercaron en 2020 a su nivel más alto desde 2001, de acuerdo con cifras provisorias divulgadas hoy por el Gobierno, solo superadas por los datos registrados en 2016, cuando cientos de refugiados sirios e iraquíes llegaron al país.

En 2020, la policía registró unos 23.080 actos con motivaciones racistas, antisemitas o dirigidos contra el sistema democrático, informó la agencia de noticias AFP.

Los datos del año pasado superaron las cifras de 2019 y 2018, cuando se registraron 22.742 y 20.431 actos de odio, respectivamente.

Si bien el récord se registró en 2016 (23.555), se calcula que esa marca podría ser superada ya que la policía sigue registrando cientos de actos, antes de la publicación de las estadísticas definitivas en mayo.

La Fundación Amadeu Antonio, una organización anti discriminación, informó que en 2016 se registraron 3.767 ataques a solicitantes de asilo y sus alojamientos.

Según las cifras publicadas por Petra Pau, diputada de la izquierda radical Die Linke (La Izquierda), en este último tiempo se denunciaron al menos 1.054 agresiones físicas y al menos 307 personas resultaron heridas en actos de violencia y ataques motivados por ideas de extrema derecha.

Pau explicó que así como la crisis de refugiados en 2016, la pandemia tuvo un efecto “amplificador” de estos delitos.

Por su parte, Anetta Kahane, presidenta de la Fundación Amadeu Antonio, indicó a fines del año pasado que las manifestaciones contra las medidas implementadas por el Gobierno germano para frenar los contagios de coronavirus generan una nueva situación de amenaza.

La activista contra la discriminación observó un creciente antisemitismo en el entorno de los negadores de la pandemia.

"En mi opinión, allí se está gestando algo que está a punto de convertirse en una postura antisemita", advirtió.

La Fundación lleva el nombre del inmigrante angoleño Amadeu Antonio, quien falleció a finales de 1990 después de haber sido atacado por un grupo de jóvenes de extrema derecha que recorrieron las calles de la localidad de Eberswalde con bates de béisbol persiguiendo a extranjeros. (Télam)