Los camioneros bolsonaristas que cortaron rutas en 15 estados del país se mostraron decepcionados y abandonados por el presidente Jair Bolsonaro, ya que creían que el 7 de setiembre, Día de la Independencia, ellos iban a participar de un golpe de Estado para intentar derrocar a los miembros del Supremo Tribunal Federal (STF, Corte Suprema).

Hordas de conductores a sueldo de empresarios rurales de varios estados participaron en las últimas horas de los piquetes en las rutas como parte de un movimiento de un bolsonarismo sin Bolsonaro, en una clara implosión de los grupos de ultraderecha guiados por una suerte de voracidad de tomar el poder judicial sin saber bien para qué.

Según dijo a Télam un asesor de un diputado bolsonarista de San Pablo, los camioneros creyeron que iban a ser parte de una suerte de insurrección, pero el 7 de setiembre, contra todo lo diseminado en los grupos de WhatsApp y Telegram por la ultraderecha, ni las policía de los estados se levantaron contra gobernadores no bolsonaristas ni el Ejército llevó sus tanques a la sede del STF.

Uno de los más indignados con la posición de Bolsonaro de abandonar a sus grupos de ultraderecha es el camionero Marcos Gomes, prófugo de la Policía Federal por atentar contra la democracia y organizador de las marchas más extremistas de la ultraderecha, actualmente en México.

A Gomes le dicen Zé Trovao (algo así como Pepe Trueno). "Que el Presidente nos mande un video para liberar las calles y ahí vamos a decidir nosotros.Supremo es el pueblo. Ahora usted nos pide que volvamos a trabajo y deje la ruta. Mi vida está destruida, con pedido de captura, perseguido políticamente y quizás no veo más a mi familia".

Zé Trovao también dice que "Brasil no puede seguir así" y cita a otros detenidos por participar de conspiraciones para atacar al Supremo Tribunal Federal como el diputado Daniel Silveira, quien acusó de muerte al juez Alexandre de Moraes.

Silveira es famoso por haber roto en la campaña de 2018 una placa con el nombre de la concejala carioca Marielle Franco, asesinada por parapoliciales en Río de Janeiro que salieron del condominio de casas donde vive Bolsonaro, en el barrio de Barra de Tijuca, el día que cometieron el homicidio.

También Zé Trovao está acusado de conspirar contra la democracia en la causa que lleva adelante Moraes, el juez enemigo número 1 del bolsonarismo.

En las redes bolsonaristas el excapitán es calificado como "débil" con "falta de coraje", sin citar las agresiones con insultos, según un grupo de Telegram al que accedió Télam, entre camioneros de la ultraderecha, de los cuales se han despegado las principales federaciones empresarias.

En medio de una disparada de los precios de los alimentos -la inflación de agosto fue de 0,36%, la mayor para el mes desde 2000- un desabastecimiento fue el motivo por el cual Bolsonaro envió un audio de WhatsApp a sus 'aliados' camioneros para que depusieran su actitud.

Entre consignas anticomunistas de los camioneros -autónomos y empresarios de logística- que bloquearon las carreteras, Bolsonaro habló hoy en la cumbre de los Brics con el presidente chino, Xi Jinping, a quien nada le dijo sobre la hoz y el martillo o la lucha de clases sino, por el contrario, bajó su cotidiano tono y le agradeció por el envío de materia prima para fabricar las vacunas que aplica Brasil contra el coronavirus.

Mientras, en la Explanada de los Ministerios, donde se encuentran acampando desde la noche del 6 de setiembre con camiones estacionados buscando la caída de la corte, empresarios ruralistas fueron abordados por el diputado Otoni de Paula, enviado de Bolsonaro.

"La Unión Europea está acusando a Bolsonaro por el no avance del acuerdo con el Mercosur. Bolsonaro va a resolver todo a su tiempo. Piensen ustedes, quién es más fuerte, el pueblo o el Ejército. El ejército, y él es el jefe de las Fuerzas Armadas. Tenemos que decidir si le creemos al presidente que votamos o si pensamos que es un pendejo", dijo De Paula, diputado bolsonarista, en un video que él mismo subió a las redes. (Télam)