(Por Francisco Alcácer, enviado especial) El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, abrirá hoy la Cumbre de las Américas en la ciudad de Los Ángeles, un encuentro de tres días con sus pares del continente para discutir cuestiones hemisféricas acuciantes.

Biden llegará a la ciudad después del mediodía local, en medio de dudas sobre cuántos avances puedan lograrse en inmigración y otros asuntos dado el boicot a la cumbre de varios líderes, entre los que destaca el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ausente por la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

La polémica empañó la primera Cumbre de las Américas que se hace en Estados Unidos desde 1994, que da a Biden una oportunidad de reconectar con América Latina y el Caribe para contrarrestar la creciente influencia de China en la región.

La inauguración empezará a las 17 (21 en Argentina) con una ceremonia presidida por Biden y la primera dama Jill Biden en el centro de convenciones del corazón de Los Ángeles, donde desde mañana tendrán lugar las sesiones plenarias.

El encuentro también servirá para lidiar con varias cuestiones, sobre todo la inmigración ilegal, importantes para el votante estadounidense y para el mandatario demócrata a meses de las elecciones de noviembre próximo para renovar el Congreso de Estados Unidos.

El Gobierno estadounidense planea firmar una "Declaración de Los Ángeles" mientras Biden se reúne hasta el viernes con los líderes de América, entre ellos el presidente Alberto Fernández, con un llamado a la acción para atajar la migración descontrolada.

Desde 2017, Estados Unidos es el destino más elegido de cientos de miles de migrantes irregulares que huyen de sus países, sobre todo de Centroamérica, por la pobreza y la violencia criminal.

El aluvión de hombres, mujeres y niños que llega a la frontera sur de Estados Unidos, el límite con México, ha frustrado a tres Gobiernos estadounidenses: el de Biden y el de sus predecesores Donald Trump y Barack Obama.

Pero el problema no se limita a Estados Unidos. Colombia y otros países de Sudamérica, entre ellos Argentina, han recibido a millones de personas que se han ido de Venezuela. México registró el año pasado a 130.000 solicitantes de asilo, muchos de ellos de Haití, el triple que en 2020, y muchos nicaragüenses han escapado a Costa Rica.

El máximo funcionario de Estados Unidos para América Latina llamó hoy a los países a encontrar un abordaje conjunto a la crisis.

"Unámonos de modo coherente y construyamos un marco para que podamos actuar todos juntos para hacer esta situación más humana y más manejable", dijo el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols, en un comunicado.

Durante los próximos tres días, los líderes buscarán consensos para el abordaje común de las problemáticas de las Américas con vistas a adoptar y publicar documentos sobre gobernanza democrática, salud y recuperación pospandemia, cambio climático, transición a la energía limpia y transformación digital, los otros temas de la agenda.

En busca de pasar página a la controversia por las ausencias y recobrar influencia en la región de cara a la cumbre, Estados Unidos puso ayer en marcha los motores de su diplomacia y anunció medidas de financiamiento para América Latina y el Caribe.

Funcionarios estadounidenses dijeron que Biden anunciará esta semana planes para forjar una nueva alianza con América latina para movilizar inversiones del sector privado, revitalizar las instituciones, mejorar las cadenas de distribución y promover un comercio sustentable que reduzca la pobreza y la desigualdad.

El mandatario anunciará, además, ayuda estadounidense por más de 300 millones de dólares en caso de inseguridad alimentaria en la región, un fenómeno que según la ONU se volverá más habitual por factores climáticos a los que se suma la escalada mundial del precio de los alimentos causada por la guerra en Ucrania y la pandemia.

Por su parte, la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, ya en Los Ángeles, anunció ayer compromisos de inversión por 1.900 millones de dólares para el norte de Centroamérica a fin de que el sector privado genere empleo y crecimiento económico que desaliente la migración.

Biden contaba con López Obrador para mostrar respaldo en su enfoque sobre la migración, pero el mandatario mexicano desistió de asistir ante la negativa de Washington de revertir su determinación de no invitar a la cumbre a Cuba, Venezuela y Nicaragua, cuyos gobiernos son considerados dictaduras por Estados Unidos.

Tampoco estarán, por el mismo motivo, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, y el presidente de Bolivia, Luis Arce.

El presidente de Guatamela, Alejandro Giammattei, no viaja por recientes críticas de Estados Unidos y el de El Salvador, Nayib Bukele, aún no había confirmado.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, estuvo ayer entre los primeros en llegar, junto a su par de Panamá, Laurentino Cortizo.

Boric hizo el martes una escala en Canadá, donde se reunió con el primer ministro Justin Trudeau y dijo que la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela fue "un error" de Estados Unidos.

También arribaron ya el presidente Alberto Fernández, Trudeau y los mandatarios de Ecuador, Guillermo Lasso, y Perú, Pedro Castillo. (Télam)