El presidente de México, Andrés López Obrador, afirmó hoy que el informe de salud del excapo narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo, que purga desde 1989 una sentencia por crimen organizado y acopio de armas, lo convenció de que "sí necesita un tratamiento que no se puede dar en el reclusorio", luego de que ayer un juez le concediera prisión domiciliaria debido al deterioro de su salud.

"El informe que me presentaron sobre su estado de salud me convenció de que sí necesita un tratamiento que no se puede dar en el reclusorio porque son muchas enfermedades", declaró López Obrador, sin dar más detalles, durante su habitual conferencia de prensa desde el Palacio Nacional.

El mandatario, que también manifestó que desconocía la situación jurídica del detenido, afirmó que "toma muchísimas medicinas" y que "está en una situación delicada".

Félix Gallardo, el veterano narcotraficante de 76 años, que fundó a finales de 1970 el cartel de Guadalajara, la primera gran organización del narcotráfico en México dedicada inicialmente al contrabando de marihuana y luego al de cocaína, se encuentra a las puertas de su excarcelación tras la decisión de la Justicia.

La resolución, que considera "el precario estado de salud", fue dictada ayer por el juez federal séptimo de distrito de Procesos Penales, de la Ciudad de México, y pone fin a más de 33 años de prisión del condenado a 40 años de cárcel, a la vez que ordenó que se le colocara una pulsera geolocalizadora.

Actualmente le restan siete años en la prisión de Puente Grande, del estado de Jalisco, en el oeste de México.

De acuerdo con el director de Prevención y Reinserción Social de Jalisco, José Antonio Pérez, "existe la posibilidad de que antes de ese término fatal (el fin de la pena) esta persona pudiera fallecer por lo precario de su salud. Es el argumento que esgrime el juez" para conceder la prisión domiciliaria con un brazalete de geolocalización, informó la agencia de noticias AFP.

"Esta semana estaremos en condiciones de informarle al juez que se cuenta con el dispositivo electrónico" para que el antiguo traficante abandone el penal, agregó Pérez, que precisó que la decisión fue impugnada por la Fiscalía.

El reo, que recibe prisión domiciliaria, también enfrenta una pena de 37 años de cárcel por el asesinato del agente de la oficina antidrogas de Estados Unidos (DEA) Enrique Camarena Salazar y del piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar, ocurridos en 1985 en Jalisco.

En marzo, la Suprema Corte de Justicia confirmó la sentencia de 40 años de prisión, cuando rechazó estudiar el recurso de revisión que interpuso la defensa.

El máximo tribunal esgrimió que el recurso de amparo fue presentado después de una reforma judicial en materia de derecho humanitario, y que el caso no reviste "un interés excepcional en materia constitucional o de derechos humanos".

Félix Gallardo argumenta que fue víctima de tortura por parte de los agentes federales que lo capturaron, pero la sentencia no considera ese tema, refirió la agencia de noticias Sputnik.

En enero pasado, otro tribunal penal le denegó el amparo judicial porque los delitos estaban demostrados y la sentencia "es cosa juzgada".

El narcotraficante está preso desde abril de 1989, cuando fue detenido en una de sus residencias en Guadalajara, acusado de narcotráfico y el asesinato de Camarena.

Félix Gallardo es, apodado el "jefe de jefes" y considerado "primer zar de la cocaína", por ser pionero en la historia del narcotráfico en México al inaugurar los contactos de una organización criminal con narcotraficantes colombianos.

En agosto de 2021 reapareció en silla de ruedas, con un brazo roto, ciego de un ojo y sordo de un oído, 32 años después de estar en un penal de máxima seguridad en Jalisco, cuando ofreció su primera entrevista en 40 años a la cadena estadounidense Telemundo.

"Soy un cadáver que solo espera ser enterrado en la raíz de un árbol", dijo en aquella ocasión. (Télam)