El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, puso a la economía y a la crisis sanitaria en el centro de las prioridades de su país para 2022, en un discurso para definir la agenda nacional en el que también defendió el desarrollo de su capacidad militar y no mencionó a Estados Unidos.

Su mensaje a la plenaria del Partido de los Trabajadores de Corea se centró en alimentos y desarrollo, según informó hoy la prensa estatal.

El empobrecido país, que posee armas nucleares, mantiene un rígido bloqueo por el coronavirus que ha golpeado su economía y lo dejó luchando contra la escasez de alimentos.

En su discurso de cierre de la plenaria, Kim -quien no suele hablar públicamente- reconoció ayer la "severa situación" de 2021 al definir los planes para el próximo año, reportó la agencia de noticias estatal KCNA.

Describió a los desafíos de 2022 como "una gran lucha de vida o muerte", mientras que encomendó a sus oficiales la "importante misión de avanzar radicalmente en la solución de los problemas de alimentación, vestido y vivienda".

La pandemia y el cierre fronterizo provocaron en 2020 la mayor contracción económica de Corea del Norte en dos décadas, según el banco central de su vecino y rival, Corea del Sur.

Click to enlarge
A fallback.

Ante la perspectiva de una crisis alimentaria, un especialista de la ONU en derechos humanos advirtió en octubre que los más vulnerables del país estaban "en riesgo de hambruna".

Kim, quien asumió el poder hace poco más de una década tras la muerte de su padre, Kim Jong Il, indicó en la reunión partidaria que enfrentar la pandemia es una prioridad del próximo año.

"El trabajo de emergencia para la prevención epidémica debe ser prioridad del trabajo estatal y la labor más importante a tratar sin holgura alguna", expresó, según reprodujo la agencia de noticias AFP.

En su discurso, el líder norcoreano no citó a Estados Unidos o Corea del Sur, pero mencionó que su Gobierno seguiría fortaleciendo su capacidad bélica dado "el entorno militar cada vez más inestable de la península coreana" y la cambiante situación internacional.

Lo que, a su juicio, supone asegurar la lealtad y obediencia de los militares, mejorar las milicias y "la producción de equipo poderoso acorde con las guerras modernas", según el despacho de la agencia oficial KCNA, que no dio detalles de lo que implicaría ese fortalecimiento bélico.

Corea del Norte enfrenta numerosas sanciones internacionales por sus programas de misiles nucleares y balísticos, que han avanzado rápidamente bajo Kim.

El deterioro económico durante la pandemia no ha afectado los programas militares y más bien ha continuado el desarrollo armamentista, según un informe de la ONU de octubre.

Corea del Norte se ha alejado, además, de las conversaciones sobre su programa nuclear desde que en 2019 fracasó el diálogo entre Kim y el entonces mandatario estadounidense, el republicano Donald Trump.

Bajo la actual Presidencia del demócrata Joe Biden, Estados Unidos ha expresado su disposición de reunirse con representantes norcoreanos, al tiempo que insiste en la desnuclearización del Estado norcoreano. (Télam)