El líder de un movimiento que busca independizar de Marruecos la región del Sáhara Occidental testificó hoy ante un juez de España en el marco de dos causas por presunto genocidio, torturas y otros crímenes.

Brahim Ghali, de 71 años, declaró ante un juez de la Audiencia Nacional de Madrid vía videoconferencia desde un hospital de la norteña ciudad española de Logroño donde se encuentra internado desde el mes pasado con un cuadro grave de coronavirus.

Ghali rechazó las acusaciones, y el juez falló que podrá seguir en libertad mientras duren las investigaciones, por considerar que no hay riesgo de fuga ya que tiene una dirección y un número de teléfono en España donde se lo puede localizar, dijeron abogados.

El juez debe decidir ahora, tras sus investigaciones preliminares, si opta por encausarlo o por un sobreseimiento en los casos, en los que no ha sido formalmente inculpado.

Ghali es el líder del Frente Polisario y presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que está asentada en campamentos de refugiados ubicados en el oeste de Argelia, en el norte de África.

Marruecos se anexionó el Sáhara Occidental, una excolonia de España, en la década de 1970, y, desde hace años, el Frente Polisario pugna por independizar esa región situada en el extremo occidental del desierto del Sahara, a orillas del océano Atlántico.

Ghali fue ingresado en el hospital de España bajo una falsa identidad luego de arribar al país europeo en un avión, con un pasaporte diplomático argelino y con el consentimiento del Gobierno español del presidente Pedro Sánchez.

Su presencia en España enfureció a Marruecos y desató una crisis diplomática entre los dos países, que tienen una larga historia de desencuentros pero que cooperan en el combate el extremismo, el narcotráfico y la migración clandestina hacia Europa.

En represalia, Marruecos permitió que unos 10.000 migrantes de países africanos ubicados al sur del Sahara pasaran desde su territorio al de Ceuta, un enclave español ubicado en el norte del territorio marroquí, a orillas del Mediterráneo.

Además, Marruecos retiró a su embajador de Madrid y dijo que dejará vacante el puesto si Ghali abandona España bajo el mismo secreto que usó para su arribo y sin responder ante la Justicia por las acusaciones en su contra.

El juez investiga dos denuncias. Una es una querella por detención ilegal, torturas y crímenes de lesa humanidad presentada en 2020 por un disidente del Polisario y naturalizado español.

La otra es una causa por genocidio que se remonta a 2007 y que fue reabierta por el magistrado debido a la presencia en España del líder del Frente Polisario.

Manuel Ollé, abogado de Ghali, dijo a periodistas que éste rechazó los cargos, que según el letrado son "rotundamente falsos" y tienen "un motivo absolutamente político para (...) minar la credibilidad del pueblo saharaui", informó la agencia de noticias AFP.

Mariana Delmas, abogada del disidente que acusa a Ghali de torturas, dijo que el juez rechazó su pedido de dictarle la prisión preventiva mientras continúan las investigaciones.

Marruecos destacó que la crisis es "un examen para la fiabilidad" de la relación con España.

El presidente Sánchez replicó diciendo que le parece "inaceptable" que Marruecos haya podido permitir un "asalto" a las fronteras españolas en respuesta a unas "discrepancias en política exterior".

Como las Islas Malvinas, el Sáhara Occidental es considerado por la ONU "territorio no autónomo", ya que su estatus no ha sido fijado de forma definitiva.

Apoyado por Argelia, el Frente Polisario exige que se celebre un referendo de autodeterminación contemplado por la ONU, mientras Marruecos propone a lo sumo una autonomía bajo su soberanía. (Télam)