El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, recibió hoy a un pequeño grupo de indígenas en la Casa de Gobierno, en lo que pareció un gesto parar mostrarse abierto al diálogo, aunque volvió a cuestionar “los actos vandálicos” que, dijo, se registraron desde el inicio de las protestas de la Confederación Nacional de Nacionalidades Indígenas (Conaie), que ahora amenaza con una masiva marcha hacia Quito.

En el quinto día de protestas y cortes de ruta, Lasso recibió a un centenar de indígenas de la provincia de Cotopaxi (sur) residentes en Quito en el Palacio de Carondelet, e insistió en la necesidad de dialogar.

“Las puertas del Palacio de Gobierno siempre estarán abiertas para todos los ciudadanos ecuatorianos. Durante nuestra reunión con UNORIC ratificamos resolver los problemas que se han acumulado a lo largo de décadas y ahora necesitan solución”, tuiteo el mandatario.

Un rato antes, en la misma red, había escrito: “Cambiemos la historia, hagamos buena política. Saquemos lo mejor de cada uno. Tenemos que sentarnos en una mesa, juntos para buscar soluciones”.

El titular de la organización indígena Unoric, Orlando Tipán, también remarcó que "sin diálogo no hay camino” y valoró “el cambio constructivo".

Pero la mayor organización indígena, la Conaie, asegura que continuará las protestas hasta que el Gobierno responda al pliego de 10 reclamos que le entregó, entre los que figuran la baja el precio de las naftas, la regulación del valor de productos agrícolas y la renegociación de deudas de cuatro millones de familias con la banca.

Más aún, el titular de la organización, Leonidas Iza, aseguró que se organizará en un plazo de 48 una marcha hacia Quito.

Iza consideró que hay “falta de coherencia” en Lasso, que convoca al diálogo y, a la vez, advierte que se aplicará el uso progresivo de la fuerza en caso de violencia en las manifestaciones.

También hizo un llamado a los manifestantes a “cerrar cualquier proceso de vandalismo” en sus movilizaciones, e instó a una asamblea popular con transportistas, educadores, estudiantes, feministas y jóvenes, para “sacar adelante al país”.

El Ministerio de Producción estimó que las protestas ya dejaron pérdidas por 50 millones de dólares, según la agencia AFP.

El principal reclamo de los manifestantes es la rebaja de los combustibles: entre mayo de 2020 y octubre de 2021, el diésel subió 90% (a 1,90 dólares el galón de 3,7 litros) y la nafta común 46% (a 2,55). El gobierno se niega a aceptar su reclamo de reducirlos a 1,50 y 2,10 dólares, respectivamente.

Según cifras oficiales, las manifestaciones y los choques dejaron 10 militares y ocho policías lesionados y 29 manifestantes detenidos. También 11 policías y un fiscal fueron retenidos por indígenas y luego liberados. Los indígenas, por su parte, reportan 14 heridos en incidentes.

Iza, que será juzgado por paralizar servicios públicos en las protestas, mencionó un posible traslado de indígenas hacia la capital desde mañana para sumarse a protestas de otros sectores.

Estudiantes y algunas organizaciones sindicales se sumaron en las últimas horas a las manifestaciones indígenas.

Según el sitio Primicias, el Ejecutivo especuló con alguna mediación, pero luego desistió.

“Siempre tenemos apertura para escuchar, pero también tenemos que decidir”, afirmó el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez.

“Como gobierno seguimos apostando al diálogo”, insistió, y rescató la coincidencia con la Conaie en el pedido de control de precios de los productos, por lo que Lasso emitió un decreto al respecto. (Télam)