El liberal Guillermo Lasso asumió hoy la presidencia de Ecuador en un acto celebrado en el Palacio Legislativo en Quito, con fuertes críticas al correísmo y proclamando el fin de la "era de los caudillos", de "la persecución política" y del "autoritarismo".

"Nuestros gobernantes nos han fallado, traicionaron a nuestros principios fundacionales", remarcó Lasso, vestido sobriamente con un traje oscuro y corbata azul claro, a diferencia de su apariencia durante la campaña, en la sede de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral).

"Todo eso termina este 24 de mayo, termina la era de los caudillos", sostuvo, en velada referencia al expresidente Rafael Correa, y prometió una "lucha para recuperar el alma democrática" del país.

“La respuesta es muy sencilla: lo que sucedió fue la democracia en sí misma; luego de más de 10 años de autoritarismo, de agresiones, de intentos por instaurar un régimen perpetuo, los ecuatorianos asimilamos la más grande lección democrática: que no hay democracia sin participación”, enfatizó, según citó el diario Primicias.

"Gobernaremos para todos; esto significa no gobernar a favor de un sector privilegiado, pero tampoco en contra de nadie, se acabó la persecución política en el Ecuador", prometió el exbanquero.

Lasso se convirtió en el primer mandatario liberal de Ecuador en las últimas dos décadas tras el período de inestabilidad institucional entre 1997 y 2007, en el que Ecuador tuvo siete presidentes -tres de ellos derrocados en revueltas sociales-, y de los 10 años del Gobierno de Correa.

En su tercer intento por llegar al poder desde 2013, el exbanquero, de 65 años, triunfó en el balotaje del 11 de abril último al obtener 4,72 puntos más que el economista Andrés Arauz, de 36 años y delfín de Correa.

La ceremonia estuvo dirigida por la presidenta de la Asamblea Nacional, Guadalupe Llori, del partido indígena Pachakutik, quien además comparó la nueva etapa con la batalla de Pichincha de 1822, en la que los independentistas lograron una victoria clave que permitió la toma de Quito y de la que hoy se cumplen 199 años.

"Hoy es un día de celebración histórica, porque es el día de la Independencia del Ecuador, el día de la libertad y de la República soberana, pero también es un día histórico porque después de más de una década se respira libertad y democracia en un cambio de mando", destacó Llori, compartiendo el mismo tenor que Lasso.

También juró su cargo como vicepresidente Alfredo Borrero Vega.

El exbanquero fue juramentado ante la presencia de los mandatarios de Brasil, Jair Bolsonaro; República Dominicana, Luis Abinader, y Haití, Jovenel Moise, así como el vicepresidente de Paraguay, Hugo Velázquez, y el rey de España, Felipe VI.

En tanto, la delegación del Gobierno de Estados Unidos estuvo liderada por su embajadora ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, quien a su arribo a Quito ayer expresó que elecciones libres como las realizadas en Ecuador constituyen un ejemplo para la democracia en la región.

La Secretaría de Comunicación había anticipado la participación en la investidura de los presidentes de Colombia, Iván Duque; Chile, Sebastián Piñera, y Uruguay, Luis Lacalle Pou, pero cancelaron a último momento sus viajes, según el diario El Comercio.

A la toma de posesión de Lasso también asistieron líderes políticos de derecha iberoamericanos como los exgobernantes José María Aznar, de España; Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, ambos de Colombia, y el opositor venezolano Leopoldo López.

El Gobierno argentino, en tanto, estuvo representado por una comitiva encabezada por el canciller Felipe Solá, quien dará al exbanquero una carta del presidente Alberto Fernández, en la que el mandatario renovó sus "mejores deseos" para la gestión que se inicia.

Con una aceptación del 60,5% de los ecuatorianos, Lasso sucedió a Lenín Moreno, que había ganado la presidencia impulsado por Correa y luego pasó a ser su oponente.

"Yo no he venido a saciar el odio de pocos, sino el hambre de muchos", destacó Lasso durante la ceremonia.

Para su gestión de cuatro años, prometió un "Gobierno del encuentro" que buscará superar la polarización entre el correísmo y el anticorreísmo, y una encarnizada lucha contra la corrupción.

Lasso aseguró que recibe un país con niveles históricos de desempleo, “que ha deslumbrado por su incapacidad para hacer frente a una pandemia”, y comparó que otros países -en similares condiciones- encararon esa realidad de forma “ordenada, eficiente y libres de corrupción”.

También indicó que recibe una nación donde los “culpables engordan sus bolsillos mientras los más inocentes ni siquiera pueden llenar sus estómagos”, y donde se le falló a la juventud en educación y oportunidades.

Con las fuerzas dispersas y sin mayoría absoluta en el Congreso, su movimiento Creando Oportunidades (CREO) se alió con sectores de centro e izquierda para lograr un frente que asumió el control del Legislativo excluyendo al correísmo.

Con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como principal financista de Ecuador a cambio de reformas estructurales, sectores sociales se oponen a alzas tributarias y planes de privatización.

Lasso anticipó alianzas público-privadas y concesiones para obtener recursos. (Télam)