Las bandas armadas son parte inescindible del panorama político de Haití. Funcionan en connivencia con el poder, en muchos casos, pero también las hay anárquicas, con negocios propios, y también, aunque en menos medida, hay grupos armados ideologizados, que se plantean un objetivo político vinculado a la historia independentista, según comentó Juan Gabriel Valdés.

El diplomático chileno, que entre 2003 y 2006 condujo la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), explicó en una entrevista con Télam cómo funcionan esas bandas.

"Las bandas tienen una capacidad de acción militar que desafió a la Minustah en su momento y entonces es imposible que el país funcione. Este es un dilema extraordinariamente difícil, si se quiere acabar con las bandas y combatir la corrupción la participación internacional va a ser sin dudas inevitable", señaló.

En el contexto internacional, Haití es el país de América Latina que más tempano se independizó, en 1803, y el único del mundo en que una revolución de gente esclavizada resultó triunfante. Pero desde que se independizó de Francia, las influencias más notorias en su vida interna fueron Estados Unidos y Canadá.

En este entendimiento, Valdés descartó que Washington va a intervenir nuevamente en la profunda crisis haitiana.

"Quien piense que Estados Unidos no va a actuar en un cuadro de esa naturaleza está muy equivocado. Se podrá reclamar la soberanía, pero evidentemente hay factores internacionales que son demasiado poderosos como para dejar que un país como Haití pueda caer en un caos absoluto sin que la comunidad internacional intervenga", manifestó.

¿Cómo es el vínculo entre las bandas armadas y la elite?, preguntó Télam.

"Ha habido casos, pero muchos casos, en los que se descubrió que las bandas armadas trabajan con las elites. Por ejemplo, en los secuestros que ocurrieron mientras estuve en Haití, que se adjudicaban a las poblaciones pobres, tenían relación con individuos de la elite. Los grupos más ricos de Haití contrataban a mafiosos armados para secuestros y tener un lucrativo negocio. Eso fue demostrado por la Justicia haitiana", señaló Valdés.

"Ahora -aclaró-, no todas tienen ese vínculo. Hay algunas bandas que desarrollan perspectivas ideológicas revolucionarias, de acuerdo a lo que son los mitos fundantes del país y la ideología que dan razón a la nacionalidad. Pero no cabe la menor duda de que las armas no se regalan en Puerto Príncipe y para conseguirlas hay que ir a Miami con poder económico, y ese lo tienen las elites". (Télam)