El líder de los talibanes reiteró hoy que seguía "decididamente a favor de un acuerdo político" en Afganistán, pero una nueva ronda de negociaciones con representantes del gobierno afgano en Doha terminó sin avances significativos, mientras el país vive una renovada ola de violencia que coincide con la inminente retirada de la totalidad de las tropas extranjeras tras 20 años de guerra.

Delegaciones del gobierno afgano y los talibanes habían reanudado ayer las conversaciones en Doha, pero hoy afirmaron en un comunicado conjunto que acordaron la necesidad de encontrar una "solución justa" y de volver a reunirse "la próxima semana".

Según el mediador catarí Mutlaq al-Qahtani, las dos partes "apenas habían acordado" tratar de "evitar víctimas civiles", muy lejos del esperado alto el fuego, según la agencia de noticias AFP.

El líder del consejo gubernamental que supervisa el proceso de paz y exjefe de Gobierno afgano, Abdullah Abdullah, evitó las preguntas de los periodistas.

Por su parte, el líder talibán Hibatullah Akhundzada expresó: "En vez de contar con los extranjeros, resolvamos nuestros problemas entre nosotros y salvemos a la patria de la crisis actual".

"A pesar de los avances y las victorias militares seguimos decididamente a favor de un acuerdo político; por nuestra parte, estamos decididos a encontrar una solución a través del diálogo, pero el campo de enfrente sigue perdiendo el tiempo", agregó, en el marco del Eid al Adha, fiesta musulmana del sacrificio del 20 de julio.

La ofensiva de los talibanes inició el 1 de mayo, en paralelo al comienzo de retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN y que finalizará el 11 de septiembre, tras 20 años de ocupación y luego misión militar aprobada por la ONU.

Dos semanas atrás, el movimiento informó que controlaba el 85% del territorio de Afganistán, horas después de tomar dos importantes pasos fronterizos con Irán y Turkmenistán, en la zona noroccidental del país, y Tayikistán, al noreste del país, y el miércoles pasado aseguró tomar el control de un importante puesto en la frontera con Pakistán, en la provincia sureña de Kandahar.

Según el vocero de las fuerzas de seguridad afganas Ajmal Omar Shinwari, los combatientes progubernamentales llevaron a cabo 244 operaciones, en las que mataron a 967 combatientes "enemigos".

"Hasta ahora hemos retomado 24 distritos, nuestro objetivo es retomar todos los territorios. Estamos dispuestos a defender nuestro país", detalló.

Privadas del crucial apoyo aéreo estadounidense, las fuerzas gubernamentales afganas solo controlan ahora las principales carreteras y las capitales de provincia.

En su mensaje, el líder de los talibanes enumeró una serie de promesas de un futuro "Emirato Islámico" instalado en Kabul, nombre que remitió a la forma que gobernó Afganistán entre 1996 y 2001 y que fue derrocado por una coalición internacional liderada por Estados Unidos tras negarse a entregar al líder de Al Qaida, Osama bin Laden, tras los atentados del 11-S. (Télam)