China y Japón se comprometieron hoy a cooperar en temas comerciales y de defensa, pero chocaron al hablar de varias islas en disputa, ante las protestas de Tokio por numerosas "incursiones" marítimas de barcos chinos.

La segunda y la tercera economías del mundo mantuvieron a lo largo de los siglos relaciones tensas y complejas por sus diferencias en el mar y por la presencia militar de Japón en la zona durante el siglo XX.

El canciller chino Wang Yi llegó a Tokio para la primera visita de este nivel desde la que realizó el dirigente chino Yang Jiechi en febrero, que sirvió para preparar el viaje del presidente de la República Popular, Xi Jinping, finalmente anulado a causa de la pandemia de coronavirus.

Japón protestó recientemente contra lo que calificó de "incursiones" chinas sin precedentes en torno a las islas Senkaku, en el Mar de China oriental, que Beijing reivindica como suyas y denomina Diaoyu.

Entretanto, el ministro japonés de Asuntos Externos, Toshimitsu Motegi, declaró que "exhortaba con firmeza" a China para que impidiera nuevas intrusiones de barcos chinos en las aguas próximas a las islas.

El ministro chino afirmó que antes de que termine el año los dos países implementarán una línea telefónica directa entre ambas autoridades de defensa, pero sin dar más detalles, replicó la agencia de noticias AFP.

Más allá de la discordia sobre estas islas, el tono de las conversaciones pareció cordial, jalonado de promesas de cooperación en materia de comercio, de lucha contra el coronavirus y con un plan a la vista para retormar los viajes de negocios entre ambos países. (Télam)