La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, reconoció que el Gobierno del demócrata Joe Biden no esperaba ni vio llegar la aparición de las nuevas variantes Delta y Ómicron del coronavirus, mientras varias escuelas y restaurantes vuelven a cerrar sus puertas en distintos puntos del país ante el aumento sustancial de casos.

"No vimos venir a Delta. Creo que muchos científicos, en cuyo consejo y dirección hemos confiado, no vieron venir a Delta. No vimos venir a Ómicron. Y esa es la naturaleza de este horrible virus que tiene mutaciones y variantes", dijo Harris en una entrevista publicada anoche en el diario Los Angeles Times.

Además, resaltó que "la mayor amenaza para los estadounidenses es no estar vacunados" y dijo estar preocupada por la posibilidad de que la desinformación sobre las vacunas pueda prolongar la pandemia por un tercer año.

Pese a estos comentarios, la Casa Blanca anunció hoy que está "preparada para el número creciente de casos" de Covid-19 e informó que Biden dará un discurso sobre la situación epidemiológica el próximo martes.

En las últimas semanas el país ha registrado una pronunciada alza de contagios, con más de 156.000 casos diarios registrados el pasado jueves, mientras la directora de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Rochelle Walensky, advirtió ayer que Ómicron será en las próximas semanas la variante predominante en Estados Unidos.

Esta situación ha llevado a numerosas escuelas a retomar las clases virtuales en diferentes puntos del territorio.

Click to enlarge
A fallback.

El condado de Prince George, en el estado de Maryland, se convirtió ayer en el primer distrito escolar importante en anunciar las clases remotas para todos los estudiantes, reportó la agencia de noticias ANSA.

La medida regirá a partir del lunes, cuatro días antes del inicio de las vacaciones de invierno, y continuará durante dos semanas después de que se reanuden las clases el 3 de enero.

En Missouri, la Junta Escolar de South Nodaway votó para cancelar el resto del semestre de otoño estadounidense y reanudar el 3 de enero después de las vacaciones de invierno, mientras que en el norte del estado de Nueva York, los funcionarios anunciaron que el Distrito Escolar de la ciudad de Oswego pasaba ayer al aprendizaje remoto hasta el 23 de diciembre ante al aumento de contagios.

En tanto, en la ciudad de Nueva York, que en 2020 fue el epicentro global de pandemia, el Departamento de Educación ha cerrado 859 aulas -cuatro veces más que el mes pasado-, una decisión tomada luego del aumento drástico de casos en la urbe.

La ciudad, que registró más de 5.000 nuevos contagios en la víspera, promedió 2.899 casos confirmados cada día durante la semana pasada, según el Departamento de Salud e Higiene Mental, en comparación con un promedio diario de alrededor de 1.800 casos en los últimos 28 días.

En tanto, el estado homónimo registró hoy un nuevo récord de 21.908 casos diarios, mientras que se reportaron 59 muertes y las hospitalizaciones aumentaron de 70 a 3.909, según datos oficiales.

Este rebrote generalizado provocó nuevamente largas colas para hacerse testeos y el cierre de locales gastronómicos y lugares de ocio en la ciudad de Nueva York.

Además, una decena de bares y restaurantes cerraron temporalmente sus puertas en Brooklyn, tras casos repentinos de Covid-19 en días recientes entre empleados o clientes, mientras que en Broadway, el famoso barrio de teatros y musicales, se viven escenas de pánico por la cancelación de funciones por positivos en los elencos.

Las medidas se acompañan de presiones crecientes sobre las personas que no están vacunadas, que en algunos casos van más allá de la obligación de inocularse.

En Los Ángeles, todos los empleados de la ciudad, incluidos policías y bomberos, que no hayan recibido una exención por motivos médicos o religiosos, deberán estar vacunados a partir del sábado so pena de ser puestos en licencia administrativa, según reprodujo la agencia de noticias AFP.

De acuerdo a los datos de los servicios de la municipalidad, poco más de 43.800 de los empleados, o un 79% del total, están al día con la vacunación esta semana.

Según la televisión NBC, cerca de 80% de los policías de Los Ángeles están vacunados contra la Covid-19 y más de 2.500 pidieron exenciones.

En la misma línea, una corte federal estadounidense reinstaló ayer la vacunación obligatoria para empleados de empresas grandes, como lo pidió el Gobierno, luego que fuera suspendida en noviembre por un tribunal de apelaciones de Texas.

Además, en Nueva Orleans, el sistema de escuelas públicas ordenó esta semana la vacunación para los estudiantes de 5 años en adelante.

El requisito, que entrará en vigor el 1 de febrero, significa que Nueva Orleans podría convertirse en la primera ciudad del país en exigir un mandato de vacunación escolar contra la Covid-19 para niños de esa edad. (Télam)