La Unión Europea (UE) advirtió hoy sobre las "graves consecuencias" que sufrirá Irlanda del Norte si las autoridades británicas suspenden parte de los acuerdos aduaneros firmados tras el Brexit, como se conoce la salida del Reino Unido del bloque.

Así lo alertó Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión Europea, tras una reunión con el responsable británico para el Brexit, David Frost, y agregó que también acarrearía consecuencias negativas para "las relaciones en general entre la UE y el Reino Unido".

De acuerdo con Sefcovic, si Londres activa el artículo 16 del tratado sobre su relación comercial, suspendiendo de hecho su aplicación, ello representará "un rechazo a los esfuerzos de la UE para hallar una salida consensuada", informó la agencia de noticias AFP.

Frost había declarado al llegar para al encuentro que el Reino Unido no pretendía activar el artículo 16 de inmediato, pero añadió que esa decisión seguía "sobre la mesa".

Sefcovic agregó que viajará a Londres en la próxima semana para una nueva ronda de negociaciones.

"Debemos concentrar los esfuerzos en hallar una solución tan pronto como sea posible. Nuestra meta debería ser proporcionar estabilidad y predictibilidad a Irlanda del Norte", apuntó Sefcovic.

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A mediados de octubre, Frost y Sefcovic se reunieron para intentar hallar soluciones para tratar de salir de la crisis abierta por el protocolo para el Úlster negociado como parte del acuerdo del Brexit.

Como parte integral del Tratado del Brexit, el protocolo ha regido el comercio entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido desde el amargo divorcio británico de la UE en enero de 2020.

La solución adoptada para proteger el mercado europeo y al mismo tiempo para evitar el regreso de una frontera física a la isla de Irlanda crea una barrera aduanera entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte.

Este plan tenía por objetivo evitar la existencia de una frontera física en Irlanda y ayudar a proteger el delicado Acuerdo de Viernes Santo, firmado en Belfast en 1998 que puso fin a la violencia en la región.

Otro aspecto crítico del protocolo original es que nombra a la máxima corte de Europa, el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), como voz para resolver conflictos.

El Gobierno británico lanzó la propuesta de un árbitro independiente, pero semejante idea es hasta ahora inaceptable para los 27 miembros del bloque comunitario.

El Protocolo incluye el temido Artículo 16, que brinda a cada parte la posibilidad de defender la suspensión de partes del acuerdo si considera que es perjudicial a sus intereses.

El primer ministro Boris Johnson prometió que personalmente iba a "romper" el Protocolo de Irlanda del Norte, una vez que se hubiese acordado el Brexit con Bruselas.

La activación del Artículo 16 daría lugar de inmediato a un largo proceso legal en el que la UE tendría derecho a aplicar medidas comerciales restrictivas.

En este escenario de acusaciones y desconfianzas cruzadas, Irlanda ha acusado al Reino Unido de querer "cambiar las reglas del juego" al rechazar las soluciones de la UE incluso antes de que sean conocidas y pedir siempre más.

Si bien el protocolo de Irlanda del Norte envenena la relación entre Londres y Bruselas, no es el único tema actualmente en disputa.

El Reino Unido y la UE (muy especialmente Francia) enfrentan crecientes fricciones por las concesiones de licencia de pesca por parte autoridades británicas. (Télam)