La reina Isabel II realizó hoy su primera salida del Castillo de Windsor desde que fue vacunada contra el coronavirus y dos días después de que se alivió el estricto bloqueo que se impuso a principios de año en Reino Unido, el país europeo con más muertos por la pandemia.

La monarca de 94 años, cuya última aparición en público fue en diciembre, en Windsor, cuando agradeció a los voluntarios locales y a los trabajadores de la salud, visitó el monumento de las Fuerzas Aéreas en Runnymede para conmemorar el centenario de la Real Fuerza Aérea de Australia.

Runnymede está cerca del Castillo de Windsor, en el oeste de Londres, donde la reina se ha estado quedando con su esposo de 99 años, el príncipe Felipe, quien recientemente pasó cuatro semanas en el hospital para recibir tratamiento por una infección y someterse a un procedimiento cardíaco.

Desde hace un año, la pareja real - que fue vacunada en enero con una primera dosis de la vacuna- ha pasado la mayor parte del tiempo confinada en el Castillo de Windsor a causa de la pandemia.

“Ha pasado mucho tiempo desde que estoy aquí”, dijo al llegar sin masacarilla Isabel II, quien también es reina de Australia,

Al conversar con el comandante de un escuadrón sobre su trabajo, la monarca le preguntó si había sido "enviado para perseguir a los rusos".

"¡Eso es correcto, señora, nos divertimos mucho!" respondió el militar, citado por AFP

La Fuerza Aérea británica ha interceptado un número creciente de aviones rusos, últimamente, que se acercan mucho al espacio aéreo del Reino Unido, en medio de una situación de fuertes tensiones entre Moscú y Londres.

Isabel II, que cumplirá 95 años el 21 de abril, y que por la pandemia hizo muy pocos viajes, aunque participó en muchos actos mediante videoconferencias, no podrá participar este año en el tradicional desfile militar en el centro de Londres celebrando su aniversario.

A principios de este mes, la familia real británica se sumergió en su mayor crisis en décadas por la entrevista que el príncipe Harry y su esposa Meghan dieron a la popular conductora estadounidense Oprah Winfrey en la que su nieto criticaba a sus familiares por no hacer frente a lo que él consideraba un trato abusivo de la prensa.

Meghan dijo entonces .que un miembro de la familia real había hecho un comentario racista al preguntar qué tan oscura podría ser la piel de su hijo Archie antes de que naciera, una declaración que devino en polémica.

En un comunicado, la reina dijo que los miembros de la realeza estaban entristecidos por las "experiencias desafiantes" de Harry y Meghan, y prometió que sus preocupaciones serían abordadas seriamente en privado por la familia, aunque agregó que "algunos recuerdos pueden variar".

Si bien las consecuencias de la entrevista continúan retumbando en el fondo y en los medios, otros miembros de la familia real han continuado con sus deberes oficiales. (Télam)