La orden de matar al presidente de Haití Jovenel Moise, el pasado 7 de julio, llegó por teléfono, cuando una docena de hombres armados ya habían entrado

en el dormitorio de la residencia presidencial y el gobernante y su mujer, Martine, permanecían ocultos tras la cama, temiendo por sus vidas.

Así lo relató la propia Martine Ethiene en una entrevista con la cadena de noticias CNN difundida hoy.

"Alguien dio la orden y alguien pagó. Esas son las personas que estamos buscando. Quiero la ayuda del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para hallar a esas personas", dijo la viuda, única testigo ocular del asesinato del mandatario haitiano.

Martine afirmó haber escuchado los primeros disparos de armas automáticas en el jardín hacia la una de la mañana.

Solo tras comprender que el grupo había entrado en su casa la pareja intentó ocultarse tras la cama: "En ese momento ni siquiera pensé que podrían entrar en la habitación donde estábamos, porque teníamos 30 o 50 agentes de seguridad" en casa, comentó.

"Entraron en la habitación para buscar algo porque los escuché decir, en español: "No es eso, no es eso. Eso es". Lo que significa que encontraron lo que buscaban", reveló la mujer.

Solo entonces, agregó, dirigieron su atención hacia el presidente e hicieron un llamado.

Esos fueron los últimos momentos de Jovenel Moise: "Todavía estaba vivo. Dijeron (por teléfono) que era alto, delgado y negro, y tal vez la persona en el teléfono confirmó a quien disparó que era él. Luego le dispararon (cuando el presidente estaba) en el piso".

Moise fue alcanzado por doce proyectiles, en tanto la mujer fue herida en un brazo. Veintiocho mercenarios extranjeros, presuntos ejecutores del homicidio, fueron detenidos, además de Christian Emmanuel Sanon, un médico haitiano de 63 años, residente en Miami desde hace 20.

Según los investigadores Sanon fue el cerebro de la operación y podría llevar a que se identifiquen otros gestores del asesinato del presidente haitiano. (Télam)