La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó hoy su preocupación por la violencia política en Honduras, que ya dejó 29 fallecidos, y pidió en un comunicado a las autoridades asegurar que las elecciones del próximo domingo sean pacíficas, transparentes y genuinas.

"Estoy profundamente preocupada por lo que estamos observando en Honduras. Las elecciones todavía no se han celebrado, pero la violencia política ya ha alcanzado niveles inquietantes", declaró Bachelet en su comunicado, y pidió a los implicados "compartir sus opiniones y preocupaciones de manera pacífica".

"La violencia no es, y nunca debería ser, la respuesta", añadió Bachelet.

Horas antes, el secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Brian Nichols, llamó al país centroamericano celebrar elecciones "transparentes y pacíficas" el próximo 28 de noviembre.

Honduras celebrará elecciones locales, generales y presidenciales en un contexto muy tenso y polarizado, en el que han sido documentados ataques graves y otras formas de violencia.

Nichols, de visita en Honduras, añadió que "comunicará el apoyo de los Estados Unidos a las instituciones democráticas de Honduras y alentará la realización pacífica y transparente de las elecciones nacionales libres y justas el 18 de noviembre".

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El secretario adjunto llegó a Honduras el domingo para reunirse con líderes del Gobierno, magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE), representantes de la sociedad civil y los empresarios, según informó la embajada de Washington en Tegucigalpa en un comunicado.

Los principales candidatos de las elecciones son la opositora de izquierda, Xiomara Castro de Zelaya, esposa del derrocado presidente Manuel Zelaya, que va por una alianza de partidos; y el empresario Nasry Asfura, del oficialista Partido Nacional (PN), la agrupación de derecha del mandatario saliente Juan Orlando Hernández. 

Una tercera fuerza es el empresario Yani Rosenthal del Partido Liberal (PL, también derecha).

La campaña combativa generó preocupación sobre lo que pueda pasar el día de elecciones y los posteriores al conteo, sobre todo si el resultado es muy cerrado, pues podría desatarse una crisis política similar a la de 2017, en coincidencia con un ola de protestas para denunciar fraude en la reelección de Hernández.

Algunos políticos también utilizaron ampliamente el discurso de odio como herramienta electoral, incluso contra personas que defienden los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

"El discurso de odio no tiene lugar en una democracia", enfatizó Bachelet.

"Las personas en Honduras tienen derecho a votar en paz y a elegir a sus representantes sin sentirse inseguras, coaccionadas o con miedo. Cuento con que todos los actores involucrados se comprometan con ello", dijo la exmandataria chilena.

Desde la convocatoria a las elecciones primarias en septiembre de 2020 hasta el momento, la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU en Honduras registró 63 casos de violencia política en Honduras, incluyendo 29 asesinatos, 14 ataques, 12 agresiones, siete casos de amenazas y un secuestro.

La Alta Comisionada destacó la importancia de evitar los hechos de 2017, cuando su oficina documentó graves violaciones de derechos humanos en el contexto de las protestas poselectorales.

Ese año, miles se simpatizantes de una alianza de partidos de izquierda encabezada por Libertad y Refundación (Libre), coordinada por Zelaya, salieron a las calles de todo el país durante tres semanas a protestar alegando fraude en la reelección de Hernández, con saldo de unos treinta muertos.

Libre acusa al partido oficialista de corrupción y narcotráfico, mientras el PN señala como "comunista" a Libertad y Refundación, lo que ha elevado la tensión del clima previo a las elecciones.

(Télam)