La agresiva nueva ola de coronavirus en Myanmar, que registra un 50% más de casos que a principios de mayo, encuentra hace varios días los hospitales vacíos de personal sanitario, por lo que los voluntarios deben ir casa por casa para llevarse el creciente número de personas que muere en su cama.

Hoy, desde primeras horas de la mañana, el teléfono de Than Than Soe empezó a sonar con pedidos de familiares de los fallecidos en la capital comercial de Yangón.

Su tarea es escribir el nombre, la dirección y el número de contacto de la víctima en un cuaderno y enviar a un equipo a la vivienda.

"No descansamos", cuenta la joven voluntaria Than Than Soe, citada por la agencia AFP en su oficina.

Cada día, "mi equipo recupera entre 30 y 40 cuerpos... Imagino que otros equipos harán lo mismo que el nuestro", detalla y agrega: "A veces, hay dos fallecidos en una vivienda".

En su equipo, dos personas contrajeron el virus y una perdió la vida.

Los hospitales del país se quedaron sin médicos y pacientes debido a la larga huelga declarada en protesta contra el régimen militar que usurpó el poder en febrero.

La rabia por el golpe militar que depuso al Gobierno civil de Aung San Suu Kyi en un golpe el 1 de febrero y el miedo de ser visto cooperando con el régimen mantiene a muchos alejados de los hospitales militares, lo que hace que los voluntarios se encarguen de llevar oxígeno a los enfermos y de trasladar a los muertos a los crematorios.

Las autoridades anunciaron al menos 5.500 casos el sábado pasado, un 50% más que a principios de mayo, pero los especialistas barajan un número mucho mayor de infectados.

En la vivienda de una víctima, otra voluntaria Sann Oo y el equipo colocan el cuerpo en una camilla, lo cubren con una sábana y bajan la angosta escalera de madera hasta la calle, donde está estacionado el vehículo que lo trasladará al crematorio, mientras que otro voluntario toca el gong que utilizan los budistas en los ritos funerarios.

Cuando llegan al crematorio Kyi Su hay al menos otras ocho ambulancias esperando y en los parabrisas se pueden leer las palabras "transportistas de muertos".

El personal sanitario que estuvo en primera línea de la respuesta al coronavirus antes del golpe fue blanco de represalias tras participar en las protestas contra el gobierno militar.

La semana pasada, el gobierno militar pidió médicos y enfermeras voluntarios para luchar contra la Covid-19, tras admitir que tenían "dificultades" para controlar el nuevo brote, el momentos en que menos de 2 millones de personas fueron vacunadas en el país de 54 millones.

Myanmar debe recibir seis millones de dosis de China en las próximas semanas, pero muchos observadores estiman que será demasiado tarde y las autoridades buscan desesperadamente oxígeno en Tailandia y China, según la prensa estatal.

Desde el inicio de la pandemia de coronavirus, cerca de 230.000 personas resultaron contagiadas mientras que al menos 5.000 fallecieron por la enfermedad. (Télam)