La compañía gasista alemana Uniper anunció hoy que está a punto de ser nacionalizada por el Gobierno debido a sus crecientes problemas para afrontar los precios disparados del combustible desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero.

Uniper se encuentra en la fase de "discusiones finales" del trato con el gobierno alemán y con su principal accionista, la compañía energética Fortum, propiedad de Finlandia, dijo el gigante del gas en un comunicado.

La negociación busca que el Gobierno "adquiera las acciones de Uniper en posesión de Fortum", obteniendo así "una significativa mayoría de las acciones" de la firma, explica.

El Ejecutivo también prevé inyectar 8.000 millones de euros en efectivo para apoyar a la compañía, aunque aclaró que "aún no se ha concluido el acuerdo final".

Pero Fortum, accionista mayoritaria, confirmó que las negociaciones se encontraban en su "fase final" y que sería compensada por el apoyo a Uniper dado este año.

La compañía de propiedad finlandesa otorgó un préstamo de 8.000 millones de euros (cifra similar en dólares) a Uniper en enero, en un momento en que el precio del gas ya había comenzado a subir por las probabilidades ya más concretas de invasión.

Fortum pasó a detentar entonces cerca del 80% de la gasista alemana, aunque con el rescate de Berlín en julio se redujo a un 56%.

Uniper, mayor importador y almacenador de gas de Alemania, se vio muy afectado por la drástica reducción del suministro del fluido ruso desde la guerra.

Las entregas suspendidas tuvieron que ser reemplazadas con costosos suministros del mercado libre, donde los precios se han multiplicado, aumentando la presión sobre Uniper, consignó la agencia de noticias AFP.

En julio, el gobierno lanzó un plan de rescate masivo para ayudar al grupo, con facilidades de crédito de 9.000 millones de euros (una cifra similar en dólares), y compró una participación del 30% en la empresa.

Pero esta anunció este mismo mes que las dos partes estaban explorando una posible nacionalización ante la incertidumbre sobre la durabilidad del conflicto bélico.

A principios de septiembre, el gobierno inició conversaciones con otro proveedor de gas, VNG, sobre un posible paquete de rescate.

En paralelo, el primer ministro Olaf Scholz pidió de que las ganancias extraordinarias de las empresas energéticas alivien las tarifas hogareñas, pocos días después de que se advirtiera que millones de personas no podrían pagar la calefacción.

La guerra de Rusia en Ucrania causó un colapso en los mercados energéticos europeos, aumentando la presión sobre los proveedores y los temores de una posible escasez durante el invierno. (Télam)