Miles de personas, 26.000 según estimaciones policiales, participaron hoy de la polémica Marcha de las Banderas en Jerusalén, una procesión nacionalista con la que los israelíes recuerdan la ocupación de la parte oriental de la ciudad, llevada a cabo en medio de fuertes tensiones.

En Nablus, Cisjordania, en tanto, hubo más de 200 heridos, varios de ellos de bala, en enfrentamientos entre palestinos y fuerzas de seguridad israelíes.

Una multitud recorrió calles de Jerusalén desde la Puerta de Damasco y algunos participantes se atrevieron a cantar "Muerte a los árabes", en esta jornada que remite a la "reunificación" de la ciudad, cuya parte oriental fue ocupada por Israel en 1967 y anexionada en 1980.

Custodiada por unos 3.000 agentes, la caminata pasó por el barrio árabe de la Ciudad Vieja para llegar después al Muro Occidental.

La inmensa mayoría de la comunidad internacional nunca ha reconocido el dominio israelí sobre Jerusalén Este.

El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Yair Lapid, calificó como una "desgracia" los cánticos contra los árabes.

Y ayer el primer ministro israelí, Naftali Bennett, advirtió que la policía tendría "cero tolerancia" ante los extremistas judíos que buscaran atizar las tensiones. La agencia AFP dijo que hubo unas 20 detenciones por desórdenes.

El manejo de la marcha es considerado como una prueba "personal" para Bennett, que encarna desde hace años a la derecha nacionalista israelí, según el diario Yediot Aharonot.

La Media Luna Roja Palestina indicó por su parte que cerca de 40 palestinos fueron heridos en la ciudad vieja.

La mayoría de los comercios del barrio musulmán de la Ciudad Vieja estuvo hoy cerrada por temor a disturbios.

En varios puntos de Jerusalén Este muchos palestinos pusieron banderas palestinas en los tejados y ventanas, en protesta ante esta celebración israelí.

Los palestinos aspiran a que Jerusalén Este sea un día la capital de su futuro Estado.

Horas antes del inicio de la marcha, un líder de extrema derecha israelí, Itamar Ben Gvir, y otros nacionalistas visitaron la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este.

"He venido para apoyar a las fuerzas de seguridad y espero de la policía que haga reinar el orden en el Monte del Templo; hoy he venido para afirmar que nosotros, Estado de Israel, somos aquí soberanos" afirmó Itamar Ben Gvir.

La Explanada es el corazón de las recientes tensiones israelí-palestinas en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Se trata del tercer lugar más sagrado para el islam y el más sagrado para los judíos, que lo llaman el Monte del Templo. El statu quo en vigor estipula que los judíos pueden entrar en la Explanada pero no pueden orar allí.

Los palestinos denuncian como "provocaciones" la entrada de judíos en el lugar, cuyos accesos también están controlados por las fuerzas israelíes.

Unos 1.800 no musulmanes, en su mayoría turistas y también israelíes, visitaron hoy la explanada, indicó la policía.

Los hechos más serios se dieron en la ciudad cisjordana de Nablus, donde 219 civiles fueron heridos, 16 de ellos de bala, mientras ultranacionalistas israelíes marchabas por la parte árabe de la ciudad.

La agencia de noticias palestina Wafa detalló que los enfrentamientos de Nablús comenzaron en el control de Hawara y en la localidad de Beita, al sur de Nablús, antes del inicio de una manifestación de Al Fatá.

Las fuerzas de seguridad israelíes respondieron con fuego real, gases lacrimógenos y bombas de sonido.

En Beita hay cuatro civiles heridos por arma de fuego, dos por municiones de acero cubiertas de goma y 27 más fueron atendidos por asfixia.

Otros cuatro civiles fueron heridos de bala en la zona del control de Hawara, donde también hubo lesionados por municiones de acero cubiertas de goma, cinco por quemaduras, tres por caídas y 63 por asfixia.

Hubo otros enfrentamientos, según la agencia Europa Press, en las localidades cisjordanas de Burqa, Bazaria, Burin, Qusra y Cirenaica, donde las fuerzas israelíes usaron gas lacrimógeno y bombas de sonido contra los manifestantes y las viviendas.

El año pasado, en el Día de Jerusalén y tras días de enfrentamientos entre israelíes y palestinos en Jerusalén-Este, el movimiento islamista Hamás disparó desde la Franja de Gaza cohetes contra Israel, que respondió con ataques aéreos contra este enclave palestino.

Gaza está gobernado por Hamás y sufre un bloqueo israelí desde hace 15 años.

La guerra dejó 260 palestinos muertos, incluidos 66 niños, mientras 14 personas murieron en Israel.

En las últimas tres semanas se registraron varias muertes de adolescentes palestinos, a los que Ejército israelí suele acusar de atacar a sus tropas.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denunció hoy esas muertes como "asesinatos" e hizo un llamado a "proteger a todos los niños y niñas, en todo momento y en todo lugar".

"Desde principios de año, un total de 13 niñas y niños palestinos fueron asesinados en Cisjordania, casi el doble que el año pasado; eso son 13 vidas perdidas, 13 vidas truncadas, 13 sueños destrozados", lamentó la directora de Unicef para Oriente Próximo, Adele Jodr, según la agencia Europa Press.

La funcionaria en que "los niños y niñas nunca deben ser un objetivo. Nunca deben ser puestos en peligro o expuestos a la violencia". (Télam)