El general del Ejército de Resistencia del Señor, Dominic Ongwen, se convirtió hoy en el primer miembro del grupo en ser sentenciado por el Tribunal Penal Internacional (TPI), que lo condenó por crímenes de guerra cometidos en Uganda.

La condena de Ongwen, que había sido imputado por 70 cargos por crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos en el norte de Uganda por parte del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés) que encabezaba Joseph Kony, fue transmitida virtualmente por la página web del TPI.

La Sala IX del TPI, integrada por los jueces Bertam Schmitt, Péter Kovács y Raul Cano Pangalangan, encontró a Ongwen culpable de los crímenes que se le imputan "más allá de toda duda razonable" y recordó que el veredicto puede ser apelado durante los próximos 30 días.

Además de "ataques contra la población civil", el integrante de LRA fue condenado por asesinato, intento de asesinato, esclavismo, destrucción y persecución en cuatro ataques contra campamentos de desplazados en Uganda entre octubre de 2003 y junio de 2004.

Asimismo fue declarado culpable de crímenes sexuales y de género, torturas, violación, esclavitud sexual, también cometidos contra niñas y mujeres por parte de la Brigada Sinia del ejército, de la que fue comandante.

El tribunal explicó que Ongwen es "totalmente responsable de estos crímenes" y que "no ha hallado pruebas que apoyen la afirmación de que sufría ninguna enfermedad o desorden mental durante el período relativo a los cargos o que cometiera estos crímenes bajo amenazas o torturas", citado por la agencia Europa Press.

Si bien la Sala IX del TPI aún no anunció oficialmente la sentencia contra Ongwen, anticipó que se expone a un máximo de 30 años de cárcel y pago de compensaciones.

Tras conocer el fallo, la fiscal jefe del TPI, Fatou Bensouda, señaló en un comunicado que la sentencia "constituye un hito importante en el viaje para otorgar justicia al pueblo de Uganda" y demostró su "profunda gratitud" a las víctimas y a los 116 testigos que colaboraron en el caso.

Por su parte, Seif Magango, subdirector de la ONG Amnistía Internacional para África Oriental, expresó el deseo de que la decisión "suponga una medida de reparación para las 4.000 víctimas que participaron en el caso y que ahora pueden recibir compensaciones por su sufrimiento".

En esta línea se expresó también Elise Keppler, directora asociada para Justicia Internacional de Human Rights Watch (HRW), quien concluyó que "el juicio y la condena contra Ongwen son importantes acontecimientos, pero no deben tapar la necesidad de que Kony sea arrestado o se entregue".

El juicio contra Ongwen comenzó el 6 de diciembre de 2016, y durante el proceso, comparecieron cerca de 70 testigos y expertos convocados por la Fiscalía y cerca de 55 por parte de la defensa en 234 vistas y participaron más de 4.060 víctimas.

El caso presentó un dilema al TPI ya que Ongwen había sido secuestrado en 1988 por el LRA y obligado a ser niño soldado antes de cometer las acciones por las que fue imputado luego de ascender en las filas de la formación liderada por Kony.

Como niño soldado se enfrentó al Ejército de Uganda contra el Gobierno del presidente Yoweri Museveni que había asumido en 1986, dos años antes de ser secuestrado.

En 2005 el TPI presentó cargos contra Ongwen, Kony y otros cuatro miembros del LRA.

Once años después, en 2016, Ongwen se entregó al Ejército de Estados Unidos y fue imputado por violación, matrimonio forzoso, secuestro infantil, esclavitud sexual y reclutamiento de menores, en relación con los ataques que tuvieron lugar en 2002 y 2005 en un campo de refugiados en el norte de Uganda. (Télam)