El juez del Tribunal Supremo de Brasil, Marco Aurélio Mello, rechazó hoy en términos desusadamente duros el pedido del presidente, Jair Bolsonaro, para dejar sin efecto los decretos aprobados por los gobiernos del Distrito Federal y los estados Bahía y Río Grande del Sur tendientes a imponer medidas de aislamiento a fin de frenar el brusco avance de la pandemia de coronavirus.

Mello justificó su decisión alegando que no le corresponde a Bolsonaro llevar a cabo de manera unilateral una acción de este tipo y remarcó que los gobiernos federales, estatales y municipales cuentan con plenas competencias para tomar medidas con las que hacer frente al flagelo.

"El jefe del Ejecutivo representa al país, atribuyéndose al fiscal general la representación judicial", señala en su fallo Mello, quien considera la petición de Bolsonaro un "error grosero" que "no encaja en el saneamiento procesal".

El magistrado aprovechó para recordarle a Bolsonaro que "la visión totalitaria" no tiene cabida en los "aires democráticos" actuales y que como presidente del país "es responsable de un liderazgo más amplio" y de "la coordinación de los esfuerzos dirigidos al bienestar de los brasileños".

En las últimas semanas, Brasil transita la fase más grave de la pandemia, batiendo sus registros de contagios y muertes diarias, lo que produjo un verdadero desastre sanitario -con más de 80% de ocupación de las camas de terapia intensiva en el Distrito Federal y en 24 de los 27 estados- y el temor a la falta de oxígeno y de lugar en los cementerios.

Desde el inicio de la crisis, Bolsonaro se mostró reticente a decretar confinamientos y restringir la movilidad, lo que ocasionó no solo controversias con autoridades locales, sino también con algunos de sus antiguos ministros de Salud.

Entre las principales medidas tomadas por autoridades locales están el cierre de todos los establecimientos que no fueran considerados imprescindibles y el toque de queda nocturno, consignó la agencia de noticias Europa Press.

Para Bolsonaro esas medidas son inconstitucionales pues deben adoptarse de acuerdo con la ley de las legislaturas locales y no por decretos de gobernadores.

Sin embargo, la Corte Suprema ya habilitó en 2020 a las autoridades locales a asumir políticas de este tipo a condición que fueran en base a criterios técnicos y científicos.

Brasil es después de Estados Unidos el país más afectado por la pandemia y ya superó los 12 millones de contagios y las 295.000 muertes.

Esta situación ya generó honda preocupación en la Organización Mundial de la Salud, cuyo director Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó a exigir a Bolsonaro un cambio drástico en su postura frente al azote.

No obstante, Bolsonaro volvió a sorprender a propios y extraños cuando ayer afirmó que pese al colapso casi total "Brasil está yendo bien" y que incluso es "un ejemplo mundial" en el accionar contra el coronavirus. (Télam)