Dos exsoldados británicos fueron absueltos hoy del asesinato de un miembro del grupo armado Ejército Republicano Irlandés (IRA) en 1972, tras un juicio que revisó la intervención militar británica en Irlanda del Norte durante el conflicto de tres décadas que dejó 3.500 muertes.

Veteranos del regimiento de paracaidistas británico, una unidad de élite, los dos septuagenarios, cuyo anonimato está protegido por una orden judicial, comparecían desde la semana pasada ante un tribunal penal de Belfast, capital de Irlanda del Norte, por el asesinato de Joe McCann en 1972.

El joven de 24 años fue asesinado a tiros en Belfast en un momento crítico de las tres décadas de violencia que enfrentaron a los católicos partidarios de la reunificación con Irlanda y los protestantes que apoyaban a la corona británica.

Durante el juicio, un fiscal explicó que los soldados dispararon a Joe McCann por la espalda cuando huía para escapar a su detención y argumentó que "el nivel de fuerza utilizado no era razonable", consignó la agencia de noticias AFP.

El viernes, el juez dictaminó que las declaraciones de los dos soldados a la policía en 1972 eran inadmisibles por la forma en que se realizaron, ya que los hombres recibieron la orden de prestarlas y no fueron asistidos legalmente.

El magistrado afirmó que sólo se tendrían en cuenta sus declaraciones en el juicio.

La acusación decidió no apelar el fallo, lo que puso fin a un proceso cuya duración inicial era de cuatro semanas.

Después de que la acusación confirmara que no presentaría ninguna prueba adicional en el caso, el juez O'Hara dijo a los acusados: "Les declaro formalmente no culpables del cargo de asesinato".

Los dos hombres, con traje y corbata, abandonaron la sala momentos después.

En una vista celebrada la semana pasada, la abogada de uno de los soldados señaló que McCann era sospechoso de estar implicado en asesinatos, dijo que los militares se enfrentaban a la "elección binaria" de disparar para detenerlo o dejarlo escapar y consideró que habían utilizado una fuerza razonable.

La celebración de este juicio, en un momento de gran tensión en esta región británica exacerbada por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, enfureció a militares en actividad y retirados.

El Gobierno del primer ministro Boris Johnson se ha comprometido a legislar para impedir más juicios de este tipo después de que seis exmilitares fueran imputados por delitos relacionados con el conflicto norirlandés, según un documento del Parlamento británico publicado en febrero. (Télam)