La guerra entre Ucrania y Rusia amplió las brechas de género en materia de inseguridad alimentaria, malnutrición y pobreza energética, e incrementó la violencia de género a nivel mundial, según un informe difundido hoy por ONU Mujeres, que exhortó a la comunidad internacional a garantizar que "las mujeres y las niñas sean parte de los procesos de toma de decisión".

"En las crisis sistémicas y con efectos dispares según el género, es necesario acudir a soluciones sistémicas y distintas para cada género. Esto quiere decir que es necesario garantizar que las mujeres y las niñas, incluso aquellas de grupos marginados, sean parte de los procesos de toma de decisión", recomendó la directora de ONU Mujeres, Sima Bahous.

"Simplemente, esta es la única forma de tener la seguridad de que sus derechos y necesidades sean tenidos en cuenta plenamente a medida que damos respuesta a los hechos que se presentan claramente ante nosotras y nosotros", evaluó Bahous, en un comunicado publicado en la página web de la organización.

El documento "Efectos mundiales de la crisis en Ucrania sobre el acceso a la energía, la seguridad alimentaria y la nutrición desde una perspectiva de género", que ONU Mujeres redactó junto al Grupo de las Naciones Unidas de Respuesta a la Crisis Mundial por la guerra en Ucrania, expone cómo las consecuencias afectan desproporcionadamente a mujeres y niñas en todo el mundo y profundizan las desigualdades ya existentes.

Tal es el caso de las niñas en etapa escolar que corren el riesgo de ser forzadas a dejar sus estudios para casarse por una dote o un ingreso por su matrimonio para sus familias hasta los obstáculos al bienestar físico y de salud de las 265.000 mujeres ucranianas embarazadas al inicio de la guerra, a fines de febrero pasado.

Por otra parte, los aumentos de precios y la escasez de alimentos provocan la ampliación de la brecha de género en materia de inseguridad alimentaria y son las mujeres quienes se ven obligadas a reducir aún más su propio consumo de alimentos para redistribuirlo entre las y los habitantes de su vivienda.

Si bien en Ucrania esta desigualdad ya existía en el escenario previo a la invasión rusa, con una mayor inseguridad alimentaria en el 37,5% de los hogares encabezados por mujeres frente al 20,5 % de los encabezados por hombres, ahora las mujeres rurales en los territorios ocupados por Rusia tienen cada vez menos capacidad de realizar trabajos agrícolas debido a los altos niveles de inseguridad y a la falta de recursos.

Estimaciones recientes indican que el 54% de las personas que necesita asistencia por la crisis en curso son mujeres y más de 2,3 millones de refugiados de Ucrania, la gran mayoría mujeres y niños, huyeron a países vecinos y otros se desplazaron dentro del país.

Las violencias de género y de sexo transaccional por alimentos y supervivencia también aumentaron alarmantemente, al igual que la explotación sexual, el tráfico de personas y el matrimonio precoz, infantil y forzado como consecuencia del empeoramiento de las condiciones de vida en contextos humanitarios de conflicto y crisis en el mundo, estableció el organismo de Naciones Unidas.

Tanto ONU Mujeres como el Grupo de las Naciones Unidas de Respuesta a la Crisis Mundial por la guerra en Ucrania coincidieron en que es necesario priorizar la voz, la autonomía, la participación y el liderazgo de las mujeres y las niñas en la respuesta ante los conflictos, en la recuperación y en la consolidación de la paz.

Por último, aconsejaron gravar con impuestos extraordinarios a las grandes empresas de petróleo y gas para crear un fondo económico que garantice el acceso igualitario a energía asequible y sostenible, y a soluciones de energía renovable.

El informe fue presentado en la mesa redonda "¿Cómo podremos responder mejor ante los efectos desproporcionados de la creciente inseguridad alimentaria sobre las mujeres y las niñas?", una de las actividades que se desarrollan paralelamente de la 77ma. Asamblea General de las Naciones Unidas. (Télam)