Rusia lanzó hoy más bombardeos en el este de Ucrania y Finlandia dio un gran paso hacia su ingreso a la OTAN por temor a una agresión de sus vecinos, a dos meses y medio del inicio de una guerra que alteró además el envío de gas ruso hacia Europa.

En tanto, en Ginebra, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó por amplia mayoría, en una sesión boicoteada por Moscú, iniciar una investigación sobre las atrocidades atribuidas a las tropas rusas, que invadieron Ucrania el 24 de febrero.

Finlandia, que comparte una frontera de 1.300 kilómetros con Rusia, dio un giro radical a su política de neutralidad vigente desde la Guerra Fría y presentará formalmente el domingo la solicitud de adhesión a la OTAN, algo que también podría hacer Suecia.

"Ser miembro de la OTAN reforzaría la seguridad de Finlandia. Como miembro de la OTAN, Finlandia reforzaría también a la Alianza en su conjunto", dijeron en un comunicado el presidente Sauli Niinisto y la primera ministra Sanna Marin.

"Esperamos que las etapas internas para esta decisión serán realizadas rápidamente en los próximos días", indicaron los funcionarios, según reprodujo la agencia de noticias AFP.

El Kremlin, que lanzó la invasión a Ucrania con el objetivo declarado de que la ampliación de la alianza militar no llegue hasta la puerta de su territorio, salió a criticar la decisión.

Dmitri Peskov, vocero del presidente ruso, Vladimir Putin, respondió que la expansión hacia sus fronteras de la alianza militar liderada por Estados Unidos hará menos segura a Europa y al mundo y que Rusia la ve "sin duda" como una amenaza.

En la misma línea, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dimitri Medvedev, advirtió que podría llevar a una "guerra nuclear" a gran escala y que sería "un escenario catastrófico para todos".

"Si hay destacamentos de la OTAN en estos territorios, estos territorios se convertirán en un posible objetivo para un ataque", dijo el representante ruso ante las Naciones Unidas, Dmitri Polianski, citado por la agencia de noticias Sputnik.

Por el contrario, desde Bruselas, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, prometió a Finlandia un "proceso de adhesión fluido y rápido" una vez que anuncie la solicitud para ingresar.

El Elíseo apuntó que el presidente francés, Emmanuel Macron, indicó a su homólogo finlandés que Francia "apoya totalmente la decisión soberana de Finlandia de adherirse rápidamente a la OTAN", mientras que senadores demócratas y republicanos de Estados Unidos, encargados de aprobar o rechazar los tratados, prometieron actuar rápidamente para apoyar la solicitud del país escandinavo.

Las tensiones geopolíticas por la guerra, que dejó más de 6 millones de refugiados y más de 8 millones de desplazados internos según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), repercuten también en las cuestiones energéticas.

El gigante del gas ruso Gazprom anunció que dejaba de usar un importante gasoducto polaco, el Yamal-Europa, para sus envíos a Europa a raíz de las sanciones occidentales impuestas por su ofensiva en Ucrania.

Gazprom también dijo que el tránsito del gas ruso hacia Europa vía Ucrania se redujo hoy en un tercio respecto a las cifras de ayer y atribuyó esa caída al operador del oleoducto en Ucrania, que a su vez acusa a Rusia.

La fuerte dependencia de la Unión Europea (UE) de la energía rusa impide por ahora que las sanciones contra Rusia incluyan las importaciones de petróleo y gas, aunque en el caso del crudo hay negociaciones en marcha entre los países del bloque.

"Hay que desconectar el oxígeno energético de Rusia, es particularmente importante para Europa", dijo el ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, en una conferencia de prensa en Berlín.

En el terreno, los combates continúan y desde hace varias semanas nadie menciona posibles negociaciones.

El ejército ruso prosiguió su ofensiva en el Donbass, el este de Ucrania donde vive una mayoría separatista, lo que le permitió ganar terreno en la región de Lugansk con la intención, según la presidencia ucraniana, de tomar "el control total" de las ciudades de Rubizhne y Severodonetsk.

En la región de Chernigov, tres personas murieron y 12 resultaron heridas en un ataque contra una escuela en Novgorod-Siversky, según los servicios de rescate.

No es el primer bombardeo a una institución educativa. "Estos ataques deben cesar", dijo Omar Abdi, un alto funcionario del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.

En la estratégica ciudad de Mariupol, escenario de combates desde el inicio de la invasión, las tropas ucranianas sigue atrincheradas en la acería de Azovstal, último foco de resistencia, y se niegan a rendirse.

Por su parte, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU votó por 33 votos a favor, 2 en contra (China y Eritrea) y 12 abstenciones investigar las acusaciones de atrocidades cometidas por las tropas rusas en Ucrania.

La resolución se centrará en las denuncias en las regiones de Kiev, Chernigov, Jarkov y Sumy entre finales de febrero y marzo de 2022.

"Miles de personas de mi país perdieron la vida. Los bombardeos y los disparos rusos forman parte de nuestra vida cotidiana", declaró la primera viceministra de Relaciones Exteriores de Ucrania, Emine Dzhaparova, en la apertura de la sesión.

Las denuncias de atrocidades son también investigadas por la Corte Penal Internacional y por la Justicia ucraniana.

Los fiscales ucranianos recibieron reportes de más de 10.000 presuntos crímenes e identificaron a 622 sospechosos.

El primero de esos juicios se abrirá en breve, contra un soldado ruso de 21 años por haber disparado contra un ciclista ucraniano desarmado, de 62 años. (Télam)