(Por Javier Peverelli).- A un mes del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise, la grave situación política que azota al país más pobre del continente hace décadas se profundizó aún más, alimentando un cóctel explosivo compuesto por misiones de paz, intervenciones militares extranjeras, golpes de Estado, grupos armados y procesos electorales dudosos.

Las protestas por el aumento de los combustibles durante 2018, la elección anticonstitucional de cinco primeros ministros, la suspensión del Parlamento en enero del 2020, la gobernanza presidencial por decreto, la extensión arbitraria del mandato de Moise y, finalmente, su asesinato, son apenas algunos eslabones del complejo escenario de una crisis que comenzó incluso mucho antes.

Su inicio puede rastrearse a mediados de la década del 80, durante la caída de la sangrienta dictadura de Jean-Claude Duvalier, quien junto a su padre François gobernaron de facto Haití entre 1957 y 1986, un período en el que la esperanza de vida osciló entre 41 y 53 años, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

"A mediados de los 80, cuando el FMI y Estados Unidos impusieron al país el típico recetario neoliberal: privatización de (las escasas) empresas públicas, liberalización comercial y desregulación financiera, miles de campesinos fueron a engrosar las barriadas populares y los asentamientos de las principales ciudades del país", indicó a Télam desde Haití el sociólogo y periodista argentino Lautaro Rivara.

Pese a haber tenido en 1991 la llegada al poder de un líder popular como el cura progresista Jean-Bertrand Aristide, el primero en ser electo democráticamente y con el 90% de participación del padrón, la situación política no mejoró, sino que, como a principios del siglo XX con la ocupación estadounidense de 1915 a 1936, comenzaron tres décadas de intervencionismo internacional.

"Haití fue sometido a nueve misiones internacionales -civiles, policiales, militares o híbridas- en los últimos 28 años, así como a dos ocupaciones norteamericanas directas en el año 2004 y 2010 -en alianza con Francia y Canadá-, alegando por lo general razones de índole humanitaria", remarcó Rivara, quien vivió un tiempo en ese país caribeño y actualmente se encuentra allí.

La más importante de estas misiones fue la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), la cual arribó en 2004 liderada por Brasil, tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Aristide, en busca de la "restauración y el mantenimiento del estado de derecho, la seguridad y el orden público en Haití", una definición imparcial que no satisface a Rivara.

"La crisis se agravó sin duda desde que el antecesor de Moise, el expresidente Michel Martelly, fuera impuesto como vencedor de los comicios fraudulentos del 2010 por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Minustah, contrariando incluso los propios resultados preliminares otorgados por el Consejo Electoral Provisional (CEP), la autoridad electoral competente", sentenció el sociólogo.

Es que durante los comicios de 2010, el por entonces presidente René Préval -el descendiente político de Aristide y el primero en entregar el poder pacíficamente a su sucesor-, buscó revalidar su gestión mediante la candidatura de su delfín, Jude Celestin, frente a los candidatos Mirlande Manigat y Michel Martelly en unas elecciones que el exjefe de la misión de la OEA en Haití de 2008 a 2010, Ricardo Seitenfus, consideró como el huevo de la serpiente de la crisis política actual.

"El día de la votación hubo una tentativa de golpe contra Préval hecha por la comunidad internacional, yo estaba en la reunión" entre países de la OEA y la Organización de Naciones Unidas, disparó Seitenfus en diálogo con Télam.

"Cuando llegó el primer ministro (Jean-Max Bellerive) y preguntó si el mandato del presidente Préval estaba sobre la mesa de negociación, hubo un silencio total", recordó sobre el hecho que denunció en una entrevista al periódico suizo Le Temps.

Tras hacer esa revelación, fue destituido de su cargo como representante de Haití en la OEA.

"En la reunión terminamos con el 'supuesto consenso' de sacar a Préval del palacio, electo en 2006, y enviarlo al exilio", rememoró y continuó: "Pero como la intervención no consiguió eso, decidieron eliminar a su candidato, Celestin, una decisión de Cheryl Mills", la entonces representante de Estados Unidos en la Comisión de Reconstrucción de Haití.

"De esta manera, en la votación de la primera vuelta de las presidenciales de 2010, cambiaron a quien estaba segundo, Celestin, el candidato de Préval, por Michel Martelly, que estaba tercero. Fue una imposición que el Core Group (que integran Estados Unidos, las principales potencias europeas, Canadá, Brasil, la ONU y la OEA), la Argentina, Brasil, Alemania y la Unión Europea, dejaron pasar", remarcó.

Fue justamente Martelly quien en 2015 designó a Jovenel Moise como el candidato a la Presidencia del partido político que fundó, el Partido Haitiano Tet Kale (PHTK), de centroderecha.

Moise llegó a ser presidente tras los comicios de 2016 que, pese a haber ganado en primera vuelta con 55,60% de los votos, apenas tuvieron una participación electoral del 18% del padrón.

Para la coeditora del medio local Woy Magazine, Melodie Cerin, ahora además se suma la falta de transparencia en los procesos electorales de Haití y, entre los principales motivos, alertó sobre la presencia cada vez más importante de grupos armados.

"No se dieron las condiciones para celebrar elecciones libres y justas incluso antes de la muerte de Moise. Grandes porciones del territorio están controladas por bandas que secuestran, violan y matan a miles", afirmó.

Además de objetar que "el consejo electoral designado por Moise no es legítimo ni creíble", Cerin hizo énfasis en la injerencia que tuvo Estados Unidos desde la primera hora del partido político hatiano que lideraba el presidente asesinado.

"No se debe olvidar que PHTK llegó al poder hace diez años, debido a la presión de Hillary Clinton, que entonces era secretaria de Estado y de la OEA. Los resultados de las elecciones se cambiaron debido a la presión externa. Y desde entonces, Estados Unidos ha mantenido su apoyo a este partido", destacó.

En un contexto en el que el magnicidio de Moise continúa siendo investigado, las elecciones previstas para el 26 de septiembre fueron postergadas sin fecha establecida. (Télam)