Los 123 países miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) empezaron hoy en la sede de Naciones Unidas en Nueva York a emitir su voto secreto para elegir al futuro fiscal general del organismo y suceder así a la actual titular, Fatou Bensouda sometida a sanciones estadounidenses.

La gambiana Bensouda, quien sucedió en 2012 al argentino Luis Moreno Ocampo, realizó investigaciones polémicas, entre las que destacan una sobre los crímenes de guerra en Afganistán y otra sobre el conflicto israelí-palestino de 2014 en Gaza.

Los estados miembro deberán elegir a su sucesor entre cuatro candidatos: el británico Karim Khan -quien según la prensa de su país parte como favorito-, el español Carlos Castresana, el irlandés Fergal Gaynor y el italiano Francesco Lo Voi.

La votación, que podría demorarse varios días, será la vía para definir el nombramiento tras fracasar los intentos de las últimas semanas para alcanzar un consenso al respecto.

Bensouda, nacida en Gambia, terminará su mandato en junio tras nueve años al frente de uno de los cargos más complicados de la justicia internacional y deja tras de sí un balance mitigado en la corte de La Haya.

Su sucesor se convertirá en el tercer fiscal de la Corte desde su creación en 2002 y deberá afrontar expedientes kilométricos y casos complejos en un tribunal, cuya legitimidad es puesta en duda constantemente.

"Hay muchos lugares en el mundo en los que la Corte podría actuar", dice un embajador que pidió el anonimato y espera que la elección acabe pronto. Es una "institución joven" y "no necesitamos menos (justicia internacional) sino más" rendición de cuentas, agregó citado por la agencia de noticias AFP.

Todos los candidatos a encabezar la corte tiene una larga experiencia en materia de derecho.

El británico Khan, abogado y experto en derechos humanos, se destacó recientemente por dirigir una investigación especial de la ONU sobre los crímenes del grupo yihadista Estado Islámico y pidió juicios como los abiertos a los dirigentes nazis en Nuremberg.

En tanto, el español Carlos Castresana, juez de formación, dirigió un panel de Naciones Unidas sobre la lucha contra el crimen y la corrupción en Guatemala, pero dimitió en 2010 tras alegar haber sido víctima de "ataques sistémicos" de funcionarios ávidos de poder.

El irlandés Fergal Gaynor ya ha representado a víctimas de crímenes en la propia CPI, como en el caso de la investigación sobre la guerra en Afganistán y en otro contra el presidente de Kenia Uhuru Kenyatta, mientras que el fiscal siciliano Francesco Lo Voi se ocupó de casos contra la mafia italiana y una red de traficantes de personas.

El futuro fiscal general del tribunal internacional deberá definir las próximas etapas de la investigación sobre crímenes de guerra en Afganistán, por la que el Gobierno del expresidente Donald Trump decidió imponer el año pasado sanciones a Bensouda y a otro alto funcionario de la CPI.

Israel y Estados Unidos, que no son miembros de la CPI, también se opusieron a otra investigación sobre presuntos crímenes de guerra que habrían cometido las fuerzas israelíes y grupos armados palestinos.

La semana pasada, los jueces de la CPI declararon que la corte es competente para abordar hechos ocurridos en los territorios palestinos ocupados, lo que allanó el camino para la investigación.

Si bien Bensouda deja el puesto con un balance desigual, algunos expertos consideraron que logró ampliar el alcance de la CPI, criticada frecuentemente por haberse centrado en casos de países africanos.

Durante su mandato, el tribunal dictó absoluciones polémicas, como la del expresidente de Costa de Marfil Laurent Gbagbo, acusado de crímenes contra la humanidad, y la del ex vicepresidente de la República Democrática del Congo Jean-Pierre Bemba, absuelto en apelación.

También se abandonaron los cargos de crímenes contra la humanidad retenidos contra el keniano Uhuru Kenyatta. (Télam)