Valentina Miranda Arca, la convencional constituyente electa más joven con 21 años recién cumplidos, dirigente del Partido Comunista (PC) y estudiante de Administración Pública de la Universidad de Chile, propone una nueva Constitución que “reparta el poder" y que ponga fin al "rol subsidiario del Estado" hacia los sectores más ricos del país.

Miranda es una de las miles de jóvenes que en octubre de 2019 salieron a las calles y nutrieron lo que terminó siendo un estallido social que cambió el escenario político chileno. Hoy, casi dos años después, prometió en entrevista con Télam llevar esos reclamos a la Convención Constitucional: “Queremos constituir un bloque antineoliberal que impulse la destrucción de este sistema de capitalismo salvaje que mercantiliza nuestras vidas".

Se define en redes sociales como “feminista y comunista” y, en la campaña, explicó que sus propuestas surgieron de los “resultados de cientos de conversaciones, cabildos e instancias de construcción territorial llevadas adelante en los últimos años”.

Télam: Esta Convención Constituyente sería imposible sin los reclamos estudiantiles y de jóvenes. ¿Te sientes representante de ese grupo?

Valentina Miranda: Sí, por supuesto que me siento representante de ese grupo, creo que si nosotros no hubiéramos saltado los torniquetes (molinetes) en el año 2019, hoy día no estaríamos en algo tan histórico, algo que era un tabú, que prácticamente era imposible de cambiar.

T: ¿Cuáles son las banderas de lucha y los puntos que defenderás con mayor fuerza en la Convención?

VM: Banderas de lucha hay muchas y creo que todas esas banderas se tienen que discutir. A mí no me gusta diferenciar temas ni priorizar temas porque creo que todo es importante. Lamentablemente nuestra vida está sumamente mercantilizada, entonces creo que todo es importante discutirlo en este proceso. Lo principal es constituir un bloque antineoliberal que trate e impulse la destrucción de este sistema que es un capitalismo salvaje que mercantiliza nuestra vida desde todos los puntos de vista.

T: ¿Y qué significa en concreto eso?

V: Hoy día el Estado subsidia todo, lo que hace es pasarle plata a los privados para que ellos de alguna forma respondan a la necesidad de las personas, en vez del Estado hacerse cargo de ello. Entonces, toda la plata que nosotros le pagamos en impuestos al Estado de Chile, esa plata se invierte en los privados. La salud privada, la educación privada, se subvenciona, y por supuesto en Chile la propiedad privada es como el rol supremo. Nada puede tocar la propiedad privada, la propiedad privada está por encima del derecho de las personas, al que finalmente mercantiliza. No creo que vayamos a eliminar la salud y educación privada, pero sí limitar y eliminar lo subsidiario del Estado y que los privados no lucren con cosas que son derechos humanos.

T: ¿Te imaginabas una composición donde los independientes fueran la primera fuerza? ¿Se podrán poner de acuerdo en los puntos más relevantes?

VM: Sí, hubo un golpe electoral bastante fuerte y quizás creo que los partidos políticos más tradicionales no se lo esperaban, entendiendo que llevan gobernando más de 30 años. Pero nosotros sí lo veíamos venir, sí sabíamos que los independientes iban a dar un golpe político muy importante, entendiendo la situación en la que estamos en nuestro país, la situación de desconfianza, la poca credibilidad de los partidos políticos, etc. Lo más importante va a ser poder construir ese bloque antineoliberal, creo que no todos los independientes tienen una postura tan radical como la que tenemos en la lista Apruebo Dignidad, pero ahí tenemos que buscar las alianzas más correctas posibles, las alianzas que nos ayuden a construir este bloque y los puntos más relevantes en este proceso es poner la dignidad de las personas en el centro de la discusión y no tranzar con ello.

T: ¿Qué cambios son los fundamentales, teniendo en cuenta la actual la Constitución pinochetista?

VM: Bueno, el primer capítulo. El primer capítulo de la nueva constitución creo que va a ser el más importante. El tema del conservadurismo extremo, la mercantilización de la vida en todos sus sentidos, es uno de los grandes ejemplos de la constitución del 80, todo eso tiene que desaparecer. Creo que tenemos que avanzar hacia una constitución que garantice los derechos sociales de las personas, que promueva un desarrollo económico sustentable, que no genere zonas de sacrificio, que reparta el poder, genere institucionalidad y que finalmente responda a las necesidades de las personas y no cuando las personas no lo pueden solucionar. Creo que este rol subsidiario del Estado tiene que dejar de existir, esta idea de que el Estado no puede intervenir en nada, ni en la propiedad privada ni en la vida de las personas, permite que hoy día estemos en esta crisis política.

T: ¿Qué significa repartir el poder? ¿Darle más poder a otro de los poderes del Estado, crear instancias de fiscalización civil o de participación civil?

VM: Más que darle más poder a otros poderes del Estado, en Chile el Poder Ejecutivo, de alguna forma, se lleva todo el poder, todo está limitado a lo que el presidente quiere, sólo él tiene iniciativas de ley en ciertos temas particulares como seguridad social, sueldo mínimo. Yo creo que este proceso le debe dar un poco más de poder al Parlamento, entendiendo que es un espacio mucho más democrático en términos de la diversidad que representa. Lo otro es crear instancias de fiscalización y participación civil, iniciativas populares de ley, referéndum revocatorio, plebiscito, defensoría del pueblo, todos esos órganos que hoy en día en Chile no existen, tienen que existir y eso significa repartir la democracia al pueblo, a la gente que no tiene cargos de poder político, creo que es sumamente importante para poder tener una democracia real. (Télam)