(Por Gonzalo Ruiz Tovar, desde Lima) La bicameralidad del Legislativo de Perú, abolida en 1993, podría regresar de la mano de la Comisión de Constitución del actual Congreso unicameral, que aprobó esta semana un dictamen en ese sentido en medio del rechazo del oficialismo y de sectores independientes.

Los partidos de derecha Fuerza Popular (FP), Renovación Popular y Avanza País, en alianza con los centroderechistas Acción Popular, Alianza Para el Progreso y Somos Perú, se impusieron dentro de la Comisión para aprobar por 13 votos contra cinco el dictamen de la presidenta del subgrupo, Patricia Juárez.

Según la iniciativa, que para adquirir vigencia debe ser aprobada por mayoría absoluta en el plenario en dos votaciones diferentes, Perú dejará de lado su Congreso unicameral de 130 miembros para tener un Senado de 60 integrantes y una Cámara de Diputados de 130.

Si no se alcanzara esa mayoría absoluta (87 votos), la propuesta iría a un referéndum, similar a uno que se celebró en 2018, en el que 85 % de los ciudadanos rechazaron la idea de retornar al sistema de dos cámaras.

Las bancadas que respaldan al presidente Pedro Castillo, encabezadas por el partido Perú Libre (PL), expresaron rechazo no solo por el potencial regreso a la bicameralidad, sino, en especial, porque la derecha usa su fuerza para imponer cambios fundamentales en la Carta Magna.

“El daño que la Comisión de Constitución le hace al sistema democrático no tiene fin”, afirmó la portavoz alterna de PL, Silvana Robles, quien acusó a la derecha, no solo por ésta, sino también por otras acciones, de “vulnerar el principio de separación y equilibrio de poderes, inmiscuirse en competencias ajenas y cercenar derechos del pueblo”.

“(Si el dictamen prosperara) se estaría dando un golpe parlamentario y no lo podemos permitir”, reaccionó la congresista Kelly Portalatino, también de PL, partido marxista leninista que defiende el cambio de la Constitución vigente, impulsada por el Gobierno de ultraderecha de Alberto Fujimori (1990-2000).

Para el oficialismo, es un contrasentido que partidos que se oponen tajantemente a una posible nueva Carta Magna con el argumento de que no es conveniente introducir cambios que generen inestabilidad, impulsen una figura que, como el regreso a la bicameralidad, implicaría modificar 53 de los 206 artículos que contiene la Constitución.

“Quieren hacer un Frankenstein de Constitución cuando lo que requiere es una nueva”, ironizó uno de los principales referentes de PL, Guido Bellido, conocido defensor de la idea de que se convoque una Asamblea Constituyente.

“(La derecha y sus aliados) buscan meter de contrabando cambios en más de 50 artículos, sin adecuado tiempo de deliberación y sin que (la reforma) sea conocida ampliamente por la población”, agregó Ruth Luque, de la agrupación de izquierda Cambio Democrático (antes Juntos por Perú).

Otro oficialista, Guillermo Bermejo, fue más lejos al afirmar que la propuesta de retorno a la bicameralidad “es parte de un plan (de la derecha) para vacar (destituir) al presidente y atornillarse en el poder desde el Congreso”.

La presidenta del Congreso, María del Carmen Alva -a quien el oficialismo acusa de ser una orquestadora contra Castillo-, es simpatizante del dictamen de Juárez: “La bicameralidad le aportará al pueblo un Parlamento con un diseño que consolida el desarrollo de la institucionalidad y una mejor representatividad”, afirma.

El dictamen para la bicameralidad no viene solo, sino que incluye modificaciones colaterales, como la de que los congresistas pueden ser reelegidos para períodos inmediatos, lo que en este momento está prohibido. Además, permite que los candidatos a la presidencia puedan simultáneamente postularse al Congreso.

Uno de los puntos que más polémicas genera es que la propuesta faculta al Parlamento a cambiar a miembros del Jurado Nacional de Elecciones, la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el Registro Nacional de Identificación, las tres instituciones que manejan comicios.

Juárez, ex vicealcaldesa de Lima y quien en 2021 fue candidata a vicepresidencia con Keiko Fujimori, por FP, sustenta su dictamen en conceptos de los constitucionalistas Domingo García Belaunde, Óscar Urviola, Natale Amprimo, José Luis Sardón y Ernesto Blume, todos de reconocidas posiciones conservadoras.

Para el politólogo Alonso Cárdenas, el posible retorno a las dos cámaras es en teoría positivo, pues el Senado sería una corporación más reflexiva. Pero, aclara, eso no funciona en un contexto en el que los partidos “son vientres de alquiler, no tienen ideología, ni cuadros, ni militancia, ni nada”.

En ese marco, Cárdenas sostiene que antes de pensar en la vuelta a la bicameralidad habría que pensar en reformas que mejoran la calidad de los partidos. “Lo contrario sería empezar al revés”, sentenció.

La politóloga Adriana Urrutia cuestionó a su vez que se busque fortalecer al Congreso, pero no se piense en cómo imponerle controles a esa institución, que prácticamente no los tiene.

Según las encuestas, el Poder Legislativo peruano es rechazado por más de 80 % de la opinión pública, es decir, más que el Ejecutivo o el Judicial.

Bajo la conducción de Juárez, la Comisión de Constitución tiene en carpeta otras modificaciones polémicas, como el regreso de la reelección inmediata de gobernadores y alcaldes, lo que según la congresista apunta a premiar a las gestiones eficientes.

Asimismo, se intenta que el Contralor general sea designado completamente por el Congreso y no como hasta ahora, que el Legislativo lo nombra pero de entre una terna presentada por el Ejecutivo.

Los temores de las fuerzas distintas a las de derecha y centroderecha que controlan la Comisión de Constitución apuntan a que desde esa instancia se busque fortalecer intereses determinados en prejuicio de los del país, algo que es negado por los promotores de los cambios. (Télam)