El juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional de España rechazó hoy procesar al líder del Frente Polisario saharaui , Brahim Ghali, en la causa donde se lo investiga por un posible delito de genocidio, una acusación que en los últimos tiempos causó una invasión de inmigrantes africanos a territorio español.

"El magistrado considera que los hechos estarían prescriptos", informó la Audiencia Nacional frente a la querella presentada por la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (Asadeh).

El juez justificó la conclusión del sumario sin procesar a Ghali recordando que los hechos de la querella se extienden desde el año 1974 hasta 1990.

A su modo de ver, esos hechos "ya estarían prescriptos de acuerdo con el Código Penal del 1973, que resultaría de aplicación al momento de los hechos como ley penal más favorable", informó la agencia de noticias Sputnik.

Además, sin necesidad de analizar si los hechos podrían constituir delito de genocidio en el Código Penal actual, el magistrado señala que las conductas expuestas en la querella "no integran todos los elementos del delito de genocidio".

En esa línea, el juez considera que existen contradicciones entre las afirmaciones de la querella y el contenido de las declaraciones de los testigos.

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En concreto, el juez valora "una insuficiencia manifiesta de detalles relevantes sobre las circunstancias de lugar y el tiempo de los hechos" así como en "detalles concretos de la participación del querellado".

"Todo ello resta credibilidad a los testimonios prestados e impide mantener la imputación contra el querellado", sostiene.

Por todo ello, el magistrado acordó la conclusión del sumario sin procesamiento.

Esta decisión llega el mismo día en que la excanciller española Arancha González Laya declara ante un juez en Zaragoza en la causa donde se investigan las presuntas irregularidades en la entrada de Ghali al país en abril pasado para recibir tratamiento médico contra la Covid-19, un episodio que generó una crisis diplomática con Marruecos.

A mediados de mayo, más de 8.000 inmigrantes irregulares, entre ellos 1.500 menores, llegaron al enclave español de Ceuta desde Marruecos.

Los territorios españoles de Ceuta y Melilla son, junto a otros puntos clave como las Islas Canarias, un foco tradicional de tensiones migratorias desde África, pero esta oleada marcó una cifra récord.

El momento en que se produjo este movimiento masivo de migrantes levantó suspicacia entre analistas y medios de comunicación españoles, quienes aseguraron que las fuerzas de seguridad marroquíes propiciaron la situación con su inacción a raíz de las tensiones entre Madrid y Rabat, luego que los servicios de inteligencia marroquíes descubrieran que Ghali había sido acogido en España con una identidad falsa en un hospital.

La diplomacia marroquí rechazó esta situación y amenazó al Gobierno español con represalias.

El momento del ingreso del líder del Frente Polisario era especialmente delicado, ya que se produjo en un clima de recrudecimiento de las hostilidades entre su grupo y Marruecos, que en noviembre de 2020 rompieron el alto el fuego establecido por la disputa del territorio del Sáhara Occidental. (Télam)